expuesta en el propio blog del equipo :)
Una violeta blanca Que no se deshace Ante la nada. Una corchea valiente Y cansada. Triangulo que mece sonidos. Una sirena escondida, Una preciosa escamada Entre las olas. Una palabra que muere, Sensata, vacia, Varada.
11.3.12
5.3.12
CRÓNICAS ETÍLICAS TOMA II
“Siempre llega mi mano
más tarde que otra mano que se mezcla a la mía
y forman una mano.”
más tarde que otra mano que se mezcla a la mía
y forman una mano.”
Oliverio Girondo. ( dedicado a Clemente, al poste bajo)
*Nota del autor:
antes de comenzar la crónica, mis más sinceros saludos a todos y cada uno de los componentes del equipo Planti-Park, a su juego limpio, a su buen rollo, su compañerismo y por la sintonía que nos une a todos en esto que se llama Baloncesto. Disculpen de antemano cualquier barbaridad que escriba posteriormente, tomen esta crítica como un ejercicio de humor y no lo hagan algo personal. Sobre todo porque a veces entrenamos juntos los jueves y no quiero que me queméis el coche. Un abrazo y buena suerte.
C.B ETÍLICOS- PLANTI-PARK ( como mediamarkt, pero para plantas???? y que, que los entrena el padre Mundina?. Ellos no pagan cuota de equipo, SE ABONAN????? )
Quedamos yo y mi ego con Dani (espolón-man) en el telepizza, junto al chino de Rochelambert para acercarnos al sótano de San-Pablo, ya que nos toca jugar fuera. Hoy los empleados del bar Caramba, que se encuentra justo al lado de nuestra cancha habitual, en Hytasa, vestirán de luto porque saben que la abultada cuenta de cervezas y panchitos van a caer en otro sitio. R.i.p.
Dani abre la puerta del coche y entra, se encuentra apesadumbrado, triste, melancólico, básicamente como si fuera un bético cualquiera estos últimos años de apogeo palangana. Su talón no termina de mejorar, el espolón ya parece la vela de un bergantín español y le duele bastante cuando hace cualquier tipo de deporte, cuando corre y cuando... hum... juega al scatergories.
Arranco el vehículo y se sincera.- este es mi último año, Negre, la próxima temporada no me hago ficha, entreno entre semana y poco mas.-
yo lo miro con cariño, entendiendo su parecer y de forma sutil y cariñosa le replico.- Dani, que mierda me estas contando, como tengas alma de retirarte, te arranco los cojones y te los pongo en la espalda que vas a parecer un submarinista subordinado de jaques Custoau. Te infiltras y punto, coño ya. O te operas, o lo que sea, pero tu NO vas a dejar de jugar a baloncesto. Te rajo, a ti y a toda tu familia. Y luego te violo. Y luego te rajo otra vez, pero con un tenedor.
Y luego en las heridas te echaré agua oxigenada. Del lidl. Caducada. Y luego...
- vale, vale, que no he dicho nada.- se ríe, aunque noto que se agarra sus partes nobles y se aleja un poco hacia la puerta. Espero que no crea todo lo que le he dicho. Sabe que nunca compro en Lidl.
Aparcamos junto al platillo volante de Luisma, que ya pasó la ITV de cuando volvió simpático y pizpireto de Mercurio y llegamos al sótano del pabellón de San Pablo, un coqueto sitio para jugar a baloncesto, salvo por las canastas, que son muy altas y duras, el parqué, que está hueco y hace que el balón quede muerto en algunas zonas, que el campo está separado por una lona con una cancha de futbol- sala (ese deporte para indocumentados inútiles que nunca aprobarán la secundaria ) y que de vez en cuando hace que se cuele un balón- por decir algo- de esos pequeñitos y redondetes de una cancha a otra, con el peligro que supone cuando estás saltando en el aire y lo pisas, y entonces ruedas al unísono con él y te ciscas en los muertos de Di stéfano, de la madre de Villar, de Maradona y en todo lo que tenga que ver con el deporte rey y su sucedáneo para chonis, canis y revientacoches . Ah, y la cancha de basket es larga de cojones, tanto que en el medio del campo hay presupuestada una parada de metro. Tan larga que es posible hacer un contrataque picando con el bono-bus. Tan larga que si siguiera describiéndola, esto no sería una crónica sino un best seller de 400 páginas.
Que no me extraña nada que sea esa la razón de que el equipo de basket de esta insigne y bipolar ciudad nunca gane nada, si entrenan en esta cancha. Mierda de país.
Tal como entramos nos encontramos a Jose, sus dolores, y Luisma hablando con Manuel, pivot titular del equipo al que nos enfrentamos; un tipo alto y grande, pero grande, ameno, agradable y con una cara de buena persona de las que ya no quedan. Al fondo, en unas sillas plegables se me hace ver a Popi, desparramado en una de ellas, y a Juan- suena la música del desaparecido, de Manu Chao- un componente habitual del equipo en otras temporadas que este año apenas ha aparecido por razones personales, tan personales que no tengo ni idea de cuales son y que si las supiera, tampoco las pondría porque, como su propia palabra intrínsecamente indica, declara la posición despótica del estado de la misma: PERSONAL, que os queréis enterar de todo, copón. A cotillear a salvame.
Por lo pronto ya somos seis, los suficientes como para jugar con un recambio sin que nos pisemos la lengua unos a otros. Este es un dato importante porque la amplia masa social del equipo, apelando al incombustible ardor baloncestil, emulando a los antaños heroes de la epopeya griega, y soslayando la necesidad empírica de hacer deporte cada fin de semana, se han largado de fin de semana a una casita de Cazalla, a emborracharse vilmente, a comer tanta carne como un argentino famélico después de dos años con dieta Dukan y, posiblemente, con el ánimo alevósico de atentar sexualmente contra alguna oveja que se encuentren en el campo. Envidia me dais, sinvergüenzas. Ya nos contareis.
Antes de pitar los tres minutos aparece Ramos, que es el único que faltaba y que estaba a disposición del equipo este finde. Somos siete, y antes de dar el quinteto valoramos nuestras posibilidades.
Jose, con dolores crónicos, algo de sobrepeso y fuera de forma, Ramos, que en los últimos años lo mas parecido a un balón de baloncesto que ha visto es un queso blanco de Vega e hijos, Dani, medio cojo y que lo he recogido de una celebración de cumpleaños- cerveza, cerveza everywhere- , Luisma, con el que apenas nos comunicamos por no saber hablar el vulcaniano, un servidor, con una rodilla mirando para cuenca, una pubalgia perenne que cuando me ataca se me ponen los innombrables como zepelines nazis, un tumor benigno a la altura del femur que duele como una suegra en el cuarto de invitados y cinco años de inactividad, casi nada; Popi, quizás el que mejor esté de forma física pero que al sufrir tantos partidos seguidos- todos los de la temporada- perdiendo, en el momento que se viste de corto solo se le escuchan unos gruñidos aterradores que denotan que no tiene la moral excesivamente alta. Y Juan.- suena el desaparecido, de Manu Chao.-
Hablamos del equipo contrario, Dani nos cuenta pormenorizadamente como juega el otro equipo – prácticamente sabe de todos los equipos de la liga, es lo que tiene no tener vida social ni internet en casa- y nos señala al jugador mas peligroso del equipo; un tipo de 1,85 y cuadrado, no de fuerte, sino de ancho, tanto que si se hiciera una foto de cuerpo entero, kodak iba a tener que hacer las suyas en papel de estraza, con el pelo rizado como media ración de caracoles y pinta de bonachón. Y duro como una piedra, como comprobé despues.
El resto del equipo miramos a Dani asintiendo, pero sin echarle ni puta cuenta, que es lo que solemos hacer cuando nos dicta alguna orden de ataque o posición en la zona. Craso error.
Decidimos dejar a Luisma , para dejar que se aclimate a la atmósfera terrestre y a Juan, me gustas cuando callas porque estás como ausente, en el banquillo. El resto gritamos nuestro alarido de guerra – Alcohooool !!!! ( que esperabas, que llamándonos etílicos hiciéramos proclamas sobre el aborto libre y gratuito?) Y salimos, nos saludamos, chocando las manos como vemos en la tele y diciendo suerte con la boca pequeña. Tal como empieza el partido el gordito simpático con forma de cubilete de Rubik coge la pelota y se casca un triple desde siete metros. Sin anestesia ni nada, y sin tiempo para sudar siquiera. Miramos a Dani y mueve la cabeza, como pensando.- cabrones, cuando hablo sin cervezas por medio hay que echarme cuenta.-
En la siguiente jugada, anotamos, anotan, fallamos y el gordito nos vuelve a cascar otro triple inmaculado. Y sonríe, y de pronto me parece que ese chico con aire de no haber, ya no jugado en su vida al baloncesto, sino de haberse acercado a un gimnasio, aunque solo fuera para a ver a las titis buenorras, cachondas y divorciadas que ponen en los escaparates haciendo spinning con el tanga fuera y los pechos operados , nos la iba a meter doblada mas de dos veces. Dicho y hecho.
Peloteamos todo el cuarto y terminamos 14-10. no está mal, para ser una pandilla de tullidos, gordos, extraterrestres y ausentes, no siempre en este orden, pero si con la misma efectividad- nula-.
Como comentario adicional, solamente decir que me pitaron dos pasos y dos dobles en solo un cuarto. O el reglamento FIFA se me hace pequeño, o el arbitro es un hijoputa en potencia, o decididamente debería haber colgado las botas hace cinco años. Quizás algo de las tres. Bueno, la primera no.
En el segundo cuarto volvemos a las andadas de los últimos partidos, parece que hemos solucionado el problema de los pases erráticos- pocos, en general, en el partido- pero nos cuesta muchísimo anotar. Popi ruge como el perro pulgoso porque no tiene, ni de lejos, su mejor día. Yo me concentro en mis pasos y consigo hacer uno mas y Jose recibe una ostia importante en el mentón del careto que le hace que le crezcan un par de centímetros los pelos de la barba y que por unos instantes se asemeje muy mucho a Rosi de Palma. Apenas volverá a jugar en el partido. Casi en la misma jugada me libro de una antideportiva por los pelos del flequillo por querer quitar un balón a un contrario que entraba a canasta de un manotazo y el muy tonto va y pone la cara por en medio. Prometo que no lo hice con intención de hacer daño, pero lo cierto es que le golpeé desde la frente al estómago, pasando por cuello y pecho, hasta llegar al balón. Todo en ese orden y con la suficiente fuerza como para escucharle gritar cosas feas en mi contra, mis familia y todos los seres queridos que me rodean. Muy de buen gusto. Vamos lo normal.
Termina la primera mitad con una sensación extraña. Vemos que el equipo rival no es demasiado superior a nosotros. Tienen mas físico y entrenamiento, sin duda, y corren como leopardos en celo, pero no es normal que nos metan un parcial de 14-4, aunque el gordito simpático nos ha metido otros cinco puntitos, tres de ellos tirando un triple con la mano izquierda mientras se come un bigmac con la derecha.
En el tercer cuarto tiramos el partido, nos hacen un parcial de 19-4 que nos baja muchísimo la moral, pero decididamente no es lo mas importante que sucede. Como en la semana anterior, dos jugadas que merecen ser convenientemente destacadas, subrayadas, explicadas y ___________adas; corto por la zona, me desmarco y Popi me pasa el balón. Sin apenas moverme- o si- el arbitro me vuelve a pitar pasos, y me cabreo tantísimo que ignoro el partido y me voy a pedirle explicaciones, bueno en realidad lo que me hubiera gustado es mascullarle al oido una maldición inca que hiciera que su piel mutara en papel y sus visceras se derramaran por el suelo tres veces diarias, decirle que si por mi fuera, lo mandaría a limpiar las letrinas de cualquier calabozo de la torre cíclope de Mordor- mientras ésta se derrumba- y, que si él tuviera una hermana, no me importaría tirar mi vida a la basura, dejándola embarazada tantas veces como el gordito rizado nos hizo triples- cinco- para luego darme a la bebida, pillar una cirrosis y dejarla viuda con uve niños y ni un duro porque me lo he gastado en putas y en champagne.
Lo peor de esto es que, evidentemente, mientras yo hablaba con el trencilla, mi contrario, libre de marca, pues metió dos puntos y entonces era mi propio equipo el que quería comerme a mí. ¿ pero no veis que escribo y que soy un alma doliente y sensible? ¿ por qué me gritais? ¿ por que no os unís a mi y entre todos le metemos fuego al arbitro y nos hacemos salchichas con sus instentinos?. En ese momento comprendí como se siente Luisma, incomprendido. Alienado. Ausente. He decidido dejar el DC online universe y aprender vulcaniano.
La otra jugada es digna de las mejores peliculas de Mel Brooks. Estamos defendiendo, tiran, fallan y me llega el balón a las manos, miro hacia delante y veo a Popi gesticulando en la lejanía, mas allá de medio campo, completamente solo. Le paso el balón como puedo y cuando le llega, se dispara hacia canasta. Solo le sigue el base del equipo contrario, pero como a diez metros de distancia. En mi mente resonaba la melodía de Benny Hill mientras veía como Popi contaba sus zancadas, llega al aro, levanta la mano y... la echa fuera, el balón se sale, el gruñido de Popi hace que dos focos estallen y el base contrario pilla el rebote mientras Popi se queda con otro rebote, este mas caustico e infernal, mientras pone las manos en las rodillas, quieto, mirando el suelo, intentando encontrar la moral que se le acababa de caer. Es lo peor que le puede pasar a un jugador con temperamento. Bueno no. jojojo. Lo peor es lo que pasó despues:
como quiera que ninguno, ni de los nuestros ni de los de ellos, corrimos al ver a Popi tan lejos- ir pa na es tontería- los ocho jugadores restantes nos quedamos mirando la NO canasta de Popi, al base contrario que si fue a intentar pillarle - iluso- y que se encontró con un rebote caído del cielo. Bien, tal como el base se acerca a nuestra linea de triple, le pego un manotazo en la mano que ni un latigazo de Indiana Jones- plashhhh- el arbitro ni lo ve- ciego- ni lo oye- sordo- entonces pillo el balón, le quito los dedos del contrario y mientras lo lanzo fuertemente hacia Popi, que se había quedado en la canasta contraria lamiéndose las heridas, juro por dios que le grito.- metela ahora, cabrón!- mientras la pelota va dando vueltas sobre si misma, rotando y alimentando a la vez la moral de Popi por resarcirse del error mayúsculo, veo que éste sonríe cuando le llega el balón, entonces va a acercarse al aro y....
-piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii.- el árbitro le pita pasos. Popi se tapa la cara, entre risas o lamentos, se toca la frente y sabe que, aunque cuando el partido termine, nos pondremos el chandall y nos marcharemos, su alma quedará para siempre vagando en la cancha infinita, gruñendo la oportunidad perdida en los oscuros recovecos de la planta sotano de San Pablo.
El tercer cuarto termina con un 47-18 nos acercamos al banquillo, descansamos unos instantes y nos miramos a los ojos. En un arranque de verdadera sinceridad, luisma grita .- boloko, nestroide anarfaperu!- que, con el diccionario vulcaniano- castellano-andaluz-egabrense en la mano viene a significar- coño, que no somos tan malos!- entonces asentimos y nos decimos.- ya que hemos perdido, por lo menos el cuarto que queda vamos a divertirnos.- y de verdad que lo hicimos. En la última parte del encuentro, sacamos fuerzas que no sabíamos donde se encontraban, marcándonos un parcial de 11-27 en el que todos anotamos, jugamos, defendimos y demostramos que, cuando estemos en forma, seremos un equipo difícil de batir, que no estamos muertos- si acaso, en coma inducido- y que somos mejores de lo que creemos.
Acaba el partido con un 58-45 impensable, después de la paliza de los primeros cuartos, con sabor agridulce porque si esas fuerzas las hubiéramos utilizado en su momento, este partido se habría ganado. Pero que coño, todavía quedaba el post-partido, y eso es lo mejor de la tarde.
Pd: Clemente, desde Cazalla, metió dos puntos en el segundo cuarto, digno de cuarto milenio. Popi ha vuelto a ser persona, su alma está bien, se ha teñido las canas y es recuperable para el futuro, siempre que no se le vuelva a mencionar lo sucecido. Juan ha terminado apareciendo- que se joda Manu Chao- y resulta que es un tipo majo. Bienvenido a tu casa, apañero. Jose pudo comenzar a hablar en el postpartido, con la cara torcida y voz de Rocky Balboa, pero algo es algo. Ramos me confesó en postpartido que se había comido el balón pensando que era un queso de La Vega e Hijos y Dani, estando cojo, espolonado y jugando pocos minutos metió 11 puntos teniendo delante a un tío de dos metros. Por si acaso, he comenzado a comprar en Lidl.
La calidad no es cara. Mierda de pais.
21.2.12
CRÓNICAS ETÍLICAS toma1 ( o como perder la vergüenza escribiendo una crónica de un equipo de barrio)
"Un soneto me manda hacer Violante,
que en mi vida me he visto en tanto aprieto;
catorce versos dicen que es soneto,
burla burlando van los tres delante."
Lope de vega.
bueno, esta tarde me han comentado que haga una crónica sobre el partido y como yo no sé decir que no, ( a menos que me pidas dinero) y sin que sirva de precedente, pues ahí vamos. salud;
19 de febrero.- Etílicos vs turruñuelo ( que mierda de nombre es ese?)
sobrepasaban las cinco de la tarde, el sol rugía hambriento, pero tembloroso. el invierno seguía presente- es febrero- pero la moral etílica convalecía en un estado de sopor autoventilado después de los partidos anteriores. aun así no todo era negativo, las últimas noticias de la NASA nos advertían que Luisma posiblemente ya esté de vuelta de Mercurio, donde habita últimamente. Su nave espacial ha sido advertida en varios radares. está mas relajado y tranquilo. y me come y me duerme. animalito
no menos cierto es que, después de la merienda de negros- afropersonitas, si eres persona de mucho retintin ( y no, el perro se llamaba rin tin tin ) los últimos encuentros no presagiaban buenas sensaciones, vibraciones, u otra cosa que termine en -ones. La moral del equipo seguía baja, tanto como el cariño a Rodriguez Zapatero, pero las estrellas parecían querer decirnos algo; el astro rey se blandía en reto contra las nubes sobre un lienzo azul resplandeciente, la tarde era propicia, el clima adecuado y las ganas... las ganas que teníamos nosotros de no perder por mas de 50 puntos. Ay.
yo llegué el tercero a Hytasa, donde jugamos habitualmente , en la grada yacían Popi y Javi, sonríen ante mi llegada y le pregunto al segundo por el concierto de ayer en el que cantaba una chica que decía que su palo era el soul y el blues, y que lo mejor hubiera sido ponerla red a palos hasta molerle el soul.
.- acabo de traer a mi mujer del médico, pillamos una trompa. le duele la cabeza y, ah, me fui sin pagar, pero como me siento culpable esta mañana les he enviado a Dani y a Clemen un mensaje diciendo que lo siento mucho, pero que es terriblemente divertido hartarse de cerveza y montaditos y que luego paguen un clon del bruto mecánico de Mazinger Z con espolón incluido y uno de los pocos deportistas que tiene el equipo, que es capaz de hacer tres horas de spinning o levantarse un domingo a las siete de la mañana para irse a correr, pero no es capaz de recoger dos pases seguidos al poste bajo- ambos nos reímos y tomé nota de quien nunca tendría que ser el padrino de mis próximos hijos. y que daño está haciendo el Whats App.
*nota del autor.- posiblemente, tanto esta como próximas conversaciones plasmadas en esta crónica, no tienen que ser obligatoriamente reales al ciento por ciento,( ni mucho menos, ni falta que hace) pero como este que suscribe es el que está perdiendo el tiempo un sábado a las dos de la mañana escribiendo un tocho de mierda, os jodeis, coño, o la escribís vosotros. punto pelota. ostia ya, joder. copón.
el resto de jugadores fueron cayendo en cascada, Jose, dolorido y casi descartado, Dani Clemen, Kisco etc, algunos acompañados con sus respectivas señoras, convenientemente acicaladas y sus retoños, pispiretos y sonrientes, no conscientes de lo mucho que tendrán que trabajar para pagar la mierda de pensión que nos va a quedar a los que le sobrevienen. mierda de pais.
en la grada, sin embargo, dejamos un hueco para nuestro caído capitán. Diego sigue convaleciente con una gripe brutal que nos lo roba del equipo. todos los jugadores nos llevamos la mano al pecho y tarareamos el himno americano, entre afligidos y tensionados por la falta del terror de los tableros. echamos de menos tus rizos en la cancha. ánimo valiente.
mientras calentábamos, el resto de jugadores y este su seguro servidor contemplamos lo que parecía el final del partido de una liga inferior. era como una especie de pelea entre un equipo que iba de rojo ( manchando el color de nuestro insigne uniforme) en el que la mayoría de sus componentes habían estudiado en el mismo colegio de Belén Esteban, por no decir que era la primera vez que veía jugar en su habitat un
pivot-flauta melenudo, tipo melendi que en defensa jugaba al corte en la bombilla y en ataque parecía tocar la guitarra cuando pedía la bola. Por el otro equipo, de verde, sobresalía un tipo que era un clon de Carlos Jimenez, al menos en el tipo de peinado
- se hace la raya con tiza- y un gordo cabrón que gritaba y gesticulaba mucho y que sudaba por el resto de sus compañeros. que no me extraña ahora que el Betis juegue de naranja en los partidos de visitante, el chico este ha acabado con la tela verde para los restos. creo que la legión va a tener que vestir de rosa.
Termina el partido entre gañanes sin estudios y focas verdosas y nos ponemos a calentar. Se va notando en el ambiente que la moral y las ganas que tenemos son equidistantes en lejanía a la calidad que NO atesoramos, al menos mientras sigamos en este estado de forma .- deforme, ese es nuestro estado actual-. algunos tiros rozan el aro, otros truenan en el tablero, yo confieso haber hecho una autodefensa- asistencia. tapón al entrar a canasta, luego me he mirado la mano para comprobar si me había traído todos los dedos de la mano de casa. algunas bolas entran, pero pocas.
- Venga, entramos ahora por la izquierda. - NO, por la otra izquierda.-
el árbitro pita tres minutos, aunque cualquier cosa es un árbitro hoy en día, un chaval de apenas veinte años que tiene que vivir muy retirado del mundo porque el peinado que llevaba no era de este siglo, con voz callada y cejas para tres rostros. En la mesa, su novia y un señor mayor que la acompaña, como si fuera el padre de ésta esperando la dote, un salido que no tiene otra cosa mejor que hacer un sábado por la tarde, o simplemente es el padre del árbitro, que teme por la vida del hijo de lo mal que pita.
un minuto, Dani da el quinteto. se ha vestido de corto por si hace falta, pero no jugará el partido, en parte porque tiene una lesión crónica en el talón llamada espolón.- bueno, espolón es lo que tiene, no sé si Dani le ha puesto algún nombre al espolón, como Ramiro, Rigoberto, Macario, Espoloncete.- y en parte porque su novia lleva ya un rato perdida entre los chinos del Cerro buscando lo que parece ser un alineador de luz para los ojos. Me dicen que va a buscar un condenzador de fluzo y me quedo igual. ¿qué coño es un alineador de luz para los ojos?, y lo que es mas importante ¿donde carajo se vende eso? ¿Dará luz? ¿será para los ojos? y si da luz... ¿por qué el gobierno no le da una prima como energía renovable?
las mujeres, ese raro misterio perenne que nos mantiene en vilo.
por nuestro equipo sale Franco, Popi, Clemen, KIsco y Sergio. ( en realidad no tengo muy claro si ese fue el quinteto, yo todavía le daba vueltas al alineador de ojos) . decidimos defender en individual, en parte porque hay banquillo y en parte porque somos individuos que no sabemos defender. hay moral , toca batalla y gritamos nuestro nombre de guerra.-
- ALCOHOOOL! -( nos llamamos Etílicos, que esperabas, que gritáramos ácido láctico?)
el equipo contrario, nosequé de turruñuelo, es una suerte de personas que viven dentro, por y para un gimnasio, de donde solo salen para jugar a la PLAY3, para ver porno en intenet y para jugar a baloncesto. Son grandes, jóvenes, rápidos y terriblemente afeminados, hasta el punto que su sueño mas efervescente sería que los tableros de las canastas fueran espejos para sonreirse a sí mismos mientras entran a intentar mates. todos ellos convenientemente depilados, con botitas de marca y musculitos que redondean sus figuras. como el marido de Barbie, pero en moreno.
comienza el partido y en los primeros minutos hacemos un estupendo parcial de 0 a 12. nuestra defensa visual no funciona, miramos con mala cara a los contrarios, pero ellos nos ignoran y nos fríen a puntos y rebotes ofensivos. En ataque sin embargo, parece que tenemos otra cara. Ya tiramos al aro, no perdemos las posesiones buscando pases imposibles o erráticos, buscamos y pasamos lo suficiente como para encontrar un tiro fácil e intentarlo. claro que también se intenta acertar una primitiva y es harto complicado. no nos entran los tiros, pero ninguno. nada, cero. tiramos y tiramos y tiramos pero la pelota no entra. el hierro del aro se resiente, el tablero se acojona pero no entra un maldito tiro. lo intentamos, de verdad, que te lo juro, pero acabamos el primer cuarto con 4 puntos en el casillero.
en el segundo salimos algo mas entonados, el equipo rota y Dani me pide que pida el cambio por Franco y que bote. yo le digo que voté al Partido Andalucista y que no sirvió de nada. me ignora y me dice que acompañe a Popi por fuera. Mejoramos algo, pero poco, maquillamos un poco el marcador y salimos mejor en defensa. Al rato el equipo de los gays voladores hace un cambio y me cubre un ser pequeñito con las suficientes paletas como para abrir una caja de botellines de cerveza sin apenas despeinarse, feo como empujar una monja por las escaleras y botando con más peligro que en el bautizo de un gremlin. este chico, a diferencia de sus compañeros altos y esquivos, es algo así como la típica gorda que trabaja en Blanco para que nadie les denuncie por contratar de dependientas a modelos con muchas tetas y poco cerebro, aunque la gorda siempre le toque estar en el almacén, para que no asuste a los clientes .
yo, un base reconvertido en alero con capacidad para lo peor y lo peor, intento llevarlo al poste, pero en la única oportunidad que tengo de tiro, el balón me trolea y se sale del aro de forma incomprensible. Quien me pone la pierna encima para que no levante cabeza.
termina la primera parte. ya perdemos de mas de 20. el partido se ha perdido, así que nos lamemos las heridas, nos animamos por el tesón autoimpuesto y nos lamentamos por la gestión del árbitro, mas malo que una tostada de aceite de colza. bebemos agua y hacemos rueda de tiros, parece que ahora entran algunas mas. hoy no fue nuestro día. otro partido será.
del tercer periodo y el último, aparte de ver correr a Popi como si estuviera poseido por el espíritu del correcaminos, sentir dolor en la rodilla, ver que el equipo acierta mas y comprobar que los terruños no se cansan ni porque lo mande el médico, paso a rememorar la mejor jugada del partido y, seguramente, de la temporada:
tercer cuarto, perdemos de mucho, pero nos puede el orgullo. Sergio toma un rebote defensivo, nos aprietan en individual, pero nos fajamos. pasamos de unos a otros hasta que el balón llega a Clemen. lo vota con ardor, con furia en los ojos, con histrionismo; se sabe superior, indestructible, galáctico. marca los dos pasos, entra a canasta, bascula en el aire y da un mate tomahawq tan fuerte que el tablero gime. el tiempo se para, el árbitro aplaude la jugada y detenemos el partido, luego le firmamos el balón a Clemen y el equipo contrario se rinde y deja el baloncesto para introducirse en el maravilloso, independiente e inexplicablemente dificultoso mundo de la petanca.
bueno, esto es lo que pasó en la mente de Clemen. la realidad es que hizo la entrada mas estrambótica, rara e inhabitual que he visto en mi vida, amagando en el aire, a nadie, porque estaba solo con un compañero de equipo que lo miraba, hasta el punto de quedarse sin impulso ni aire y fallar una bandeja que determina que la noche del concierto de ayer y la música de la panchita del soul mierder ha mermado y mucho sus movimientos, su coordinación y su propia voluntad de vivir. apoteósico.
termina el partido y firmamos un 72-27. una paliza de turrón del duro. son mejores y lo reconocemos, pero queda lo mejor de la tarde, el post-partido, las risas de los fallos cometidos, los dolores, variados, la autoindulgencia por la falta de forma, de efectivos, de entrenamientos, pero no de moral. hemos perdido, pero somos felices por estar aquí para contarlo y lo festejamos con cerveza ( y cafelito ) ,al estilo de los dioses del norte, como mandan nuestros cánones, nuestras ideas, nuestros principios. Y que no falte.
ah, y la novia de Dani encontró el alineador de luz para los ojos. en un chino. y funciona. No se para que mierda le pagamos a Endesa. mierda de pais.
que en mi vida me he visto en tanto aprieto;
catorce versos dicen que es soneto,
burla burlando van los tres delante."
Lope de vega.
bueno, esta tarde me han comentado que haga una crónica sobre el partido y como yo no sé decir que no, ( a menos que me pidas dinero) y sin que sirva de precedente, pues ahí vamos. salud;
19 de febrero.- Etílicos vs turruñuelo ( que mierda de nombre es ese?)
sobrepasaban las cinco de la tarde, el sol rugía hambriento, pero tembloroso. el invierno seguía presente- es febrero- pero la moral etílica convalecía en un estado de sopor autoventilado después de los partidos anteriores. aun así no todo era negativo, las últimas noticias de la NASA nos advertían que Luisma posiblemente ya esté de vuelta de Mercurio, donde habita últimamente. Su nave espacial ha sido advertida en varios radares. está mas relajado y tranquilo. y me come y me duerme. animalito
no menos cierto es que, después de la merienda de negros- afropersonitas, si eres persona de mucho retintin ( y no, el perro se llamaba rin tin tin ) los últimos encuentros no presagiaban buenas sensaciones, vibraciones, u otra cosa que termine en -ones. La moral del equipo seguía baja, tanto como el cariño a Rodriguez Zapatero, pero las estrellas parecían querer decirnos algo; el astro rey se blandía en reto contra las nubes sobre un lienzo azul resplandeciente, la tarde era propicia, el clima adecuado y las ganas... las ganas que teníamos nosotros de no perder por mas de 50 puntos. Ay.
yo llegué el tercero a Hytasa, donde jugamos habitualmente , en la grada yacían Popi y Javi, sonríen ante mi llegada y le pregunto al segundo por el concierto de ayer en el que cantaba una chica que decía que su palo era el soul y el blues, y que lo mejor hubiera sido ponerla red a palos hasta molerle el soul.
.- acabo de traer a mi mujer del médico, pillamos una trompa. le duele la cabeza y, ah, me fui sin pagar, pero como me siento culpable esta mañana les he enviado a Dani y a Clemen un mensaje diciendo que lo siento mucho, pero que es terriblemente divertido hartarse de cerveza y montaditos y que luego paguen un clon del bruto mecánico de Mazinger Z con espolón incluido y uno de los pocos deportistas que tiene el equipo, que es capaz de hacer tres horas de spinning o levantarse un domingo a las siete de la mañana para irse a correr, pero no es capaz de recoger dos pases seguidos al poste bajo- ambos nos reímos y tomé nota de quien nunca tendría que ser el padrino de mis próximos hijos. y que daño está haciendo el Whats App.
*nota del autor.- posiblemente, tanto esta como próximas conversaciones plasmadas en esta crónica, no tienen que ser obligatoriamente reales al ciento por ciento,( ni mucho menos, ni falta que hace) pero como este que suscribe es el que está perdiendo el tiempo un sábado a las dos de la mañana escribiendo un tocho de mierda, os jodeis, coño, o la escribís vosotros. punto pelota. ostia ya, joder. copón.
el resto de jugadores fueron cayendo en cascada, Jose, dolorido y casi descartado, Dani Clemen, Kisco etc, algunos acompañados con sus respectivas señoras, convenientemente acicaladas y sus retoños, pispiretos y sonrientes, no conscientes de lo mucho que tendrán que trabajar para pagar la mierda de pensión que nos va a quedar a los que le sobrevienen. mierda de pais.
en la grada, sin embargo, dejamos un hueco para nuestro caído capitán. Diego sigue convaleciente con una gripe brutal que nos lo roba del equipo. todos los jugadores nos llevamos la mano al pecho y tarareamos el himno americano, entre afligidos y tensionados por la falta del terror de los tableros. echamos de menos tus rizos en la cancha. ánimo valiente.
mientras calentábamos, el resto de jugadores y este su seguro servidor contemplamos lo que parecía el final del partido de una liga inferior. era como una especie de pelea entre un equipo que iba de rojo ( manchando el color de nuestro insigne uniforme) en el que la mayoría de sus componentes habían estudiado en el mismo colegio de Belén Esteban, por no decir que era la primera vez que veía jugar en su habitat un
pivot-flauta melenudo, tipo melendi que en defensa jugaba al corte en la bombilla y en ataque parecía tocar la guitarra cuando pedía la bola. Por el otro equipo, de verde, sobresalía un tipo que era un clon de Carlos Jimenez, al menos en el tipo de peinado
- se hace la raya con tiza- y un gordo cabrón que gritaba y gesticulaba mucho y que sudaba por el resto de sus compañeros. que no me extraña ahora que el Betis juegue de naranja en los partidos de visitante, el chico este ha acabado con la tela verde para los restos. creo que la legión va a tener que vestir de rosa.
Termina el partido entre gañanes sin estudios y focas verdosas y nos ponemos a calentar. Se va notando en el ambiente que la moral y las ganas que tenemos son equidistantes en lejanía a la calidad que NO atesoramos, al menos mientras sigamos en este estado de forma .- deforme, ese es nuestro estado actual-. algunos tiros rozan el aro, otros truenan en el tablero, yo confieso haber hecho una autodefensa- asistencia. tapón al entrar a canasta, luego me he mirado la mano para comprobar si me había traído todos los dedos de la mano de casa. algunas bolas entran, pero pocas.
- Venga, entramos ahora por la izquierda. - NO, por la otra izquierda.-
el árbitro pita tres minutos, aunque cualquier cosa es un árbitro hoy en día, un chaval de apenas veinte años que tiene que vivir muy retirado del mundo porque el peinado que llevaba no era de este siglo, con voz callada y cejas para tres rostros. En la mesa, su novia y un señor mayor que la acompaña, como si fuera el padre de ésta esperando la dote, un salido que no tiene otra cosa mejor que hacer un sábado por la tarde, o simplemente es el padre del árbitro, que teme por la vida del hijo de lo mal que pita.
un minuto, Dani da el quinteto. se ha vestido de corto por si hace falta, pero no jugará el partido, en parte porque tiene una lesión crónica en el talón llamada espolón.- bueno, espolón es lo que tiene, no sé si Dani le ha puesto algún nombre al espolón, como Ramiro, Rigoberto, Macario, Espoloncete.- y en parte porque su novia lleva ya un rato perdida entre los chinos del Cerro buscando lo que parece ser un alineador de luz para los ojos. Me dicen que va a buscar un condenzador de fluzo y me quedo igual. ¿qué coño es un alineador de luz para los ojos?, y lo que es mas importante ¿donde carajo se vende eso? ¿Dará luz? ¿será para los ojos? y si da luz... ¿por qué el gobierno no le da una prima como energía renovable?
las mujeres, ese raro misterio perenne que nos mantiene en vilo.
por nuestro equipo sale Franco, Popi, Clemen, KIsco y Sergio. ( en realidad no tengo muy claro si ese fue el quinteto, yo todavía le daba vueltas al alineador de ojos) . decidimos defender en individual, en parte porque hay banquillo y en parte porque somos individuos que no sabemos defender. hay moral , toca batalla y gritamos nuestro nombre de guerra.-
- ALCOHOOOL! -( nos llamamos Etílicos, que esperabas, que gritáramos ácido láctico?)
el equipo contrario, nosequé de turruñuelo, es una suerte de personas que viven dentro, por y para un gimnasio, de donde solo salen para jugar a la PLAY3, para ver porno en intenet y para jugar a baloncesto. Son grandes, jóvenes, rápidos y terriblemente afeminados, hasta el punto que su sueño mas efervescente sería que los tableros de las canastas fueran espejos para sonreirse a sí mismos mientras entran a intentar mates. todos ellos convenientemente depilados, con botitas de marca y musculitos que redondean sus figuras. como el marido de Barbie, pero en moreno.
comienza el partido y en los primeros minutos hacemos un estupendo parcial de 0 a 12. nuestra defensa visual no funciona, miramos con mala cara a los contrarios, pero ellos nos ignoran y nos fríen a puntos y rebotes ofensivos. En ataque sin embargo, parece que tenemos otra cara. Ya tiramos al aro, no perdemos las posesiones buscando pases imposibles o erráticos, buscamos y pasamos lo suficiente como para encontrar un tiro fácil e intentarlo. claro que también se intenta acertar una primitiva y es harto complicado. no nos entran los tiros, pero ninguno. nada, cero. tiramos y tiramos y tiramos pero la pelota no entra. el hierro del aro se resiente, el tablero se acojona pero no entra un maldito tiro. lo intentamos, de verdad, que te lo juro, pero acabamos el primer cuarto con 4 puntos en el casillero.
en el segundo salimos algo mas entonados, el equipo rota y Dani me pide que pida el cambio por Franco y que bote. yo le digo que voté al Partido Andalucista y que no sirvió de nada. me ignora y me dice que acompañe a Popi por fuera. Mejoramos algo, pero poco, maquillamos un poco el marcador y salimos mejor en defensa. Al rato el equipo de los gays voladores hace un cambio y me cubre un ser pequeñito con las suficientes paletas como para abrir una caja de botellines de cerveza sin apenas despeinarse, feo como empujar una monja por las escaleras y botando con más peligro que en el bautizo de un gremlin. este chico, a diferencia de sus compañeros altos y esquivos, es algo así como la típica gorda que trabaja en Blanco para que nadie les denuncie por contratar de dependientas a modelos con muchas tetas y poco cerebro, aunque la gorda siempre le toque estar en el almacén, para que no asuste a los clientes .
yo, un base reconvertido en alero con capacidad para lo peor y lo peor, intento llevarlo al poste, pero en la única oportunidad que tengo de tiro, el balón me trolea y se sale del aro de forma incomprensible. Quien me pone la pierna encima para que no levante cabeza.
termina la primera parte. ya perdemos de mas de 20. el partido se ha perdido, así que nos lamemos las heridas, nos animamos por el tesón autoimpuesto y nos lamentamos por la gestión del árbitro, mas malo que una tostada de aceite de colza. bebemos agua y hacemos rueda de tiros, parece que ahora entran algunas mas. hoy no fue nuestro día. otro partido será.
del tercer periodo y el último, aparte de ver correr a Popi como si estuviera poseido por el espíritu del correcaminos, sentir dolor en la rodilla, ver que el equipo acierta mas y comprobar que los terruños no se cansan ni porque lo mande el médico, paso a rememorar la mejor jugada del partido y, seguramente, de la temporada:
tercer cuarto, perdemos de mucho, pero nos puede el orgullo. Sergio toma un rebote defensivo, nos aprietan en individual, pero nos fajamos. pasamos de unos a otros hasta que el balón llega a Clemen. lo vota con ardor, con furia en los ojos, con histrionismo; se sabe superior, indestructible, galáctico. marca los dos pasos, entra a canasta, bascula en el aire y da un mate tomahawq tan fuerte que el tablero gime. el tiempo se para, el árbitro aplaude la jugada y detenemos el partido, luego le firmamos el balón a Clemen y el equipo contrario se rinde y deja el baloncesto para introducirse en el maravilloso, independiente e inexplicablemente dificultoso mundo de la petanca.
bueno, esto es lo que pasó en la mente de Clemen. la realidad es que hizo la entrada mas estrambótica, rara e inhabitual que he visto en mi vida, amagando en el aire, a nadie, porque estaba solo con un compañero de equipo que lo miraba, hasta el punto de quedarse sin impulso ni aire y fallar una bandeja que determina que la noche del concierto de ayer y la música de la panchita del soul mierder ha mermado y mucho sus movimientos, su coordinación y su propia voluntad de vivir. apoteósico.
termina el partido y firmamos un 72-27. una paliza de turrón del duro. son mejores y lo reconocemos, pero queda lo mejor de la tarde, el post-partido, las risas de los fallos cometidos, los dolores, variados, la autoindulgencia por la falta de forma, de efectivos, de entrenamientos, pero no de moral. hemos perdido, pero somos felices por estar aquí para contarlo y lo festejamos con cerveza ( y cafelito ) ,al estilo de los dioses del norte, como mandan nuestros cánones, nuestras ideas, nuestros principios. Y que no falte.
ah, y la novia de Dani encontró el alineador de luz para los ojos. en un chino. y funciona. No se para que mierda le pagamos a Endesa. mierda de pais.
20.9.11
hoy que decidí romperme un tanto, abrirme, quedarme hueco- o huevo, Iam the walrus- ; derramar lo que guardo y llorar. porque a veces es necesario, la felicidad es incompleta si no conoces el alcance del vacío, de la soledad, del arte de observar sin mirar a ningún sitio. la felicidad es el anverso perfecto, ahora que todo torna suave, ahora que uno vuelve por el camino mal trazado, ahora que todo flores y sonrisas ( y anhelos y miedos, esa es mi historia) cuando un guiño alado te devuelve al sitio de donde nunca deberías haber salido, cuando cruzas el umbral de lo desconocido pensando que cualquier cosa diferente es mejor a lo catado, saborado, exprimido o calado - fumando- . Y es mentira, o verdad, o mentira. La vida es un gran árbol donde sus ramajes te permiten acomodarte como un pequeño y redondo nido, o reengancharte cuando por casualidad caes, o cuando dulcemente quieres acariciar el viento por el rostro y decides soltar lastre, desnudarte a este paso de la madrugada, cuando todos duermen y tu vives, o tu reloj medita su tic- tac pensando que quizás es momento de vivir, lanzarte al vacío de los ojos llorosos, del alma cándida perdida en un cuento que le contaron a otro- suena pink floyd, esotérico-.el miedo es para cobardes, tengo miedo. soy valiente, que no cuerdo.
ahora.
A veces creemos que sabemos mirar hacia el futuro, contemplamos las estrellas que nos saben lejanas y echamos de menos el cielo negro y roto, las estrellas, el paso firme del viento templado en una noche cualquiera y entonces decidimos que en ese momento, en ese justo instante, nada es importante. y lloramos, o gritamos- en mi caso hago silencio y me muerdo las lágrimas, saladas, añorando el fuego de unas tablas y las cervezas bien entendidas, cuando los amigos eran tales y no fotos de recuerdos de bolsillos arañiles, y el recuerdo cae y se rompe en mil pedazos que ya nunca serán engarzados, ni cosidos, ni vividos nunca mas.
la vida es un espejo a punto de romperse
el pasado, sin embargo, es un tatuaje a fuego, imperturbable, en el que pasas los dedos y puedes notar las llagas, aunque ya no te hagan daño. el pasado es una sonrisa equivocada, un simple resfriado, asentir con la mirada y negar con el alma, el pasado es brindar de espaldas al futuro, es el camino elegido visto desde el final del camino. el ayer, la añoranza, la melancolía.
y el fuego.
a veces - solo a veces, como cuando la colilla cae de pie en el cenicero- vivimos en el presente, saboreando cada paso que el tacón de tu zapato canta- cloc, tacloc- y tomamos café con espartamo y canela, que mata el amargo y leemos el papel que hoy es periódico y mañana viruta para el cajón del gato que no es presente, ni pasado, solo futuro con ojos amarillos y rasgados, los sentidos que apagamos para seguir siendo presente y dirigir nuestras esperanzas al camino que queda por recorrer, el recto, el que nos marca ( ahora cambia de escala, estaba loco, sin duda) el destino que quemamos en una hoguera de playa, con cervezas verdaderas y el cielo roto, porque llora, porque espejo, porque miedo.
la vida es no, negación, kaputt, adiós, o a veces si, que mas dará, quién es éste que suscribe para hablar de la vida si la vida no soy yo, ni quiero serlo, ni seré ni adiós, tal vez adiós, pero sin dolo, aunque una despedida solo es cerrar una puerta para abrir una ventana, o canto de duelo, un dolor de ojos rojizos, una sonrisa quebrada cuando se entremezclan sentimientos ( la polognesa 53 martillea la alegría de mi desencuentro, ahora cae) y levantas la mano y das un beso, que es una mortaja en el rostro del amigo que pierdes por tomar otro rumbo, o lo ganas, porque un amigo, el de verdad, el que se deja morir, no disfruta de tu partida, pero se hará fuego como el pasado, como el tatuaje, y quedará siempre bajo el tacto, ahora dulce y somnoliento, del paso de los dedos por su escoldo. y esa sonrisa te lo devuelve, y la noche ya no es estrellada porque ya no es importante, ni la cerveza tibia ni el fuego tintinea, solo amigo, y recuerdo y alegría, entonces lágrimas y espejo, pero sonrisa y anhelo.
a veces se acaba el tabaco, y es tarde para bajar a comprar, o estás dormido, o ya no fumas o no puedes, pero el regusto amargo, el poso que se queda en la boca, te recuerdas que una vez un pitillo fue suficiente para sentirte pleno, para adorar el cielo, brindado con cerveza, a la vera de un amigo.
hoy, que perdí a tantos amigos, sin nada que llevarme al gaznate ni cielo abierto donde empapar mis lágrimas de viento, brindo con lo más profundo de mi alma, por todos ellos
ahora.
A veces creemos que sabemos mirar hacia el futuro, contemplamos las estrellas que nos saben lejanas y echamos de menos el cielo negro y roto, las estrellas, el paso firme del viento templado en una noche cualquiera y entonces decidimos que en ese momento, en ese justo instante, nada es importante. y lloramos, o gritamos- en mi caso hago silencio y me muerdo las lágrimas, saladas, añorando el fuego de unas tablas y las cervezas bien entendidas, cuando los amigos eran tales y no fotos de recuerdos de bolsillos arañiles, y el recuerdo cae y se rompe en mil pedazos que ya nunca serán engarzados, ni cosidos, ni vividos nunca mas.
la vida es un espejo a punto de romperse
el pasado, sin embargo, es un tatuaje a fuego, imperturbable, en el que pasas los dedos y puedes notar las llagas, aunque ya no te hagan daño. el pasado es una sonrisa equivocada, un simple resfriado, asentir con la mirada y negar con el alma, el pasado es brindar de espaldas al futuro, es el camino elegido visto desde el final del camino. el ayer, la añoranza, la melancolía.
y el fuego.
a veces - solo a veces, como cuando la colilla cae de pie en el cenicero- vivimos en el presente, saboreando cada paso que el tacón de tu zapato canta- cloc, tacloc- y tomamos café con espartamo y canela, que mata el amargo y leemos el papel que hoy es periódico y mañana viruta para el cajón del gato que no es presente, ni pasado, solo futuro con ojos amarillos y rasgados, los sentidos que apagamos para seguir siendo presente y dirigir nuestras esperanzas al camino que queda por recorrer, el recto, el que nos marca ( ahora cambia de escala, estaba loco, sin duda) el destino que quemamos en una hoguera de playa, con cervezas verdaderas y el cielo roto, porque llora, porque espejo, porque miedo.
la vida es no, negación, kaputt, adiós, o a veces si, que mas dará, quién es éste que suscribe para hablar de la vida si la vida no soy yo, ni quiero serlo, ni seré ni adiós, tal vez adiós, pero sin dolo, aunque una despedida solo es cerrar una puerta para abrir una ventana, o canto de duelo, un dolor de ojos rojizos, una sonrisa quebrada cuando se entremezclan sentimientos ( la polognesa 53 martillea la alegría de mi desencuentro, ahora cae) y levantas la mano y das un beso, que es una mortaja en el rostro del amigo que pierdes por tomar otro rumbo, o lo ganas, porque un amigo, el de verdad, el que se deja morir, no disfruta de tu partida, pero se hará fuego como el pasado, como el tatuaje, y quedará siempre bajo el tacto, ahora dulce y somnoliento, del paso de los dedos por su escoldo. y esa sonrisa te lo devuelve, y la noche ya no es estrellada porque ya no es importante, ni la cerveza tibia ni el fuego tintinea, solo amigo, y recuerdo y alegría, entonces lágrimas y espejo, pero sonrisa y anhelo.
a veces se acaba el tabaco, y es tarde para bajar a comprar, o estás dormido, o ya no fumas o no puedes, pero el regusto amargo, el poso que se queda en la boca, te recuerdas que una vez un pitillo fue suficiente para sentirte pleno, para adorar el cielo, brindado con cerveza, a la vera de un amigo.
hoy, que perdí a tantos amigos, sin nada que llevarme al gaznate ni cielo abierto donde empapar mis lágrimas de viento, brindo con lo más profundo de mi alma, por todos ellos
27.1.10
20.1.10
papá te va a matar
- Tu no eres Holden, ni yo Phoebe, y esto no puede seguir así.- dice Naira, que camina junto a Joseph, apenada.
- Papá te va a matar, esta vez te va a matar.- pero Joseph la ignora, sonriente, como si supiese que la sangre no llegaría nunca al río, como si nada fuese con él, como si la vida le resbalara como gelatina en boca de niño pequeño. Lo habían expulsado, otra vez, del instituto mayor de Arkham, así como de Webmmister, de Alabama Socket, o de cualquier otro colegio de cualquiera de los estados. La mente de Joseph se superponía a los resultados de su ego, o de su idolatría a lo políticamente incorrecto, o al conjunto de todo lo que no es socialmente permisible, acaso simple y llanamente era un golfo, o un lerdo, o ambas cosas, o tal vez fuera la víctima propiciatoria de cada aula que pisaba. Su currículo pesaba casi tanto como su dinero; hijo de banquero, pelo largo, malos modos, sonrisa embaucadora que aletargaba la moral de las chicas y acrecentaba la gravedad sobre sus faldas y una falsa modestia que ahora tanto vende y da prestigio, confort, estampa, esplendor.
- Papá te va a matar.- dice Naira, su hermana, pequeña, con ojos redondos y mente sobre los hombros, caucásica, preciosa, muñeca de cristal y antítesis de su hermano; trabajadora incansable, infatigable, como si de una hormiga se tratara…- te matará, es el cuarto colegio este año.- pero Joseph la ignora, consciente de las verdades de su hermana, aunque triunfante, erguido, implacable, surcando la calle da a su casa como si fuera o fuese un héroe de guerra, un truhán de guante blanco, una efímera estrella fugaz que rompe moldes, o estilo; un galán añejo, acaso desvalido por su falta de moral o de superación, de ansias de algo más que vivir por vivir, sin el anhelo que da un corazón roto, o un sueño futuro, una amalgama de todo lo prensil, de todo lo que casi es intangible y que sin embargo da forma al barro, al cuerpo; el alma que todo lo puede y que a nadie sirve.
.- Tu padre te va a matar.- dice Aiello, cuando los ve cruzar la esquina, apilando las castañas crujientes en una pirámide de sal y cloro; blanquecinas, como sus manos o sus ojos, marchitos, velados, corridos en una cortina de azúcar que quebró su mirada hace años.
.- No se como puede perder el tiempo así, tan joven- suspira Aiello para sí, mientras agita la olla para que crujan las castañas y las melancolías adheridas en el fondo del metal.
.- tu padre te va a matar.-
Pero Joseph lo ignora, después de observarlo de arriba abajo, fruncir el labio y mostrar una indiferencia mezclada con el asco hacia lo bajo, o lo cotidiano, o lo mísero o lo rastrero. Justo después se acicala su cabello, se lo atusa y vuelve el rostro hacia delante, hacia el sendero que lleva al porche de su casa, donde se sitúa el vehículo impoluto de su padre, aparcado.
Naira entra primero en la casa, allanando el camino, acaso como servidumbre del que sigue, evadido en su mundo, casi ausente, extraño en un hogar que nunca fue suyo.
- esta vez él no tuvo la culpa, papá, todo fue un malentendido.-
Implora Naira a su padre mientras lo observa con la carta en la mano, timbrada en Arkham, con las dolencias y los suspiros que responden a un expulsión de niño rico, perfumada en condolencias a los padres por la poca ilusión y la desobediencia permanente mostrada
- ¿te vuelven a expulsar del colegio?- pregunta el padre, vencido, apagado, uniforme, cansado.
- ¿Acaso te importa?- responde Joseph con desdén, sin apenas buscarle la mirada, como si no fuera con él.
“papá me va a matar” piensa entonces Joseph, aterrado, mientras el padre, indiferente, saca el revolver y le vuela la tapa de lo sesos.
- Papá te va a matar, esta vez te va a matar.- pero Joseph la ignora, sonriente, como si supiese que la sangre no llegaría nunca al río, como si nada fuese con él, como si la vida le resbalara como gelatina en boca de niño pequeño. Lo habían expulsado, otra vez, del instituto mayor de Arkham, así como de Webmmister, de Alabama Socket, o de cualquier otro colegio de cualquiera de los estados. La mente de Joseph se superponía a los resultados de su ego, o de su idolatría a lo políticamente incorrecto, o al conjunto de todo lo que no es socialmente permisible, acaso simple y llanamente era un golfo, o un lerdo, o ambas cosas, o tal vez fuera la víctima propiciatoria de cada aula que pisaba. Su currículo pesaba casi tanto como su dinero; hijo de banquero, pelo largo, malos modos, sonrisa embaucadora que aletargaba la moral de las chicas y acrecentaba la gravedad sobre sus faldas y una falsa modestia que ahora tanto vende y da prestigio, confort, estampa, esplendor.
- Papá te va a matar.- dice Naira, su hermana, pequeña, con ojos redondos y mente sobre los hombros, caucásica, preciosa, muñeca de cristal y antítesis de su hermano; trabajadora incansable, infatigable, como si de una hormiga se tratara…- te matará, es el cuarto colegio este año.- pero Joseph la ignora, consciente de las verdades de su hermana, aunque triunfante, erguido, implacable, surcando la calle da a su casa como si fuera o fuese un héroe de guerra, un truhán de guante blanco, una efímera estrella fugaz que rompe moldes, o estilo; un galán añejo, acaso desvalido por su falta de moral o de superación, de ansias de algo más que vivir por vivir, sin el anhelo que da un corazón roto, o un sueño futuro, una amalgama de todo lo prensil, de todo lo que casi es intangible y que sin embargo da forma al barro, al cuerpo; el alma que todo lo puede y que a nadie sirve.
.- Tu padre te va a matar.- dice Aiello, cuando los ve cruzar la esquina, apilando las castañas crujientes en una pirámide de sal y cloro; blanquecinas, como sus manos o sus ojos, marchitos, velados, corridos en una cortina de azúcar que quebró su mirada hace años.
.- No se como puede perder el tiempo así, tan joven- suspira Aiello para sí, mientras agita la olla para que crujan las castañas y las melancolías adheridas en el fondo del metal.
.- tu padre te va a matar.-
Pero Joseph lo ignora, después de observarlo de arriba abajo, fruncir el labio y mostrar una indiferencia mezclada con el asco hacia lo bajo, o lo cotidiano, o lo mísero o lo rastrero. Justo después se acicala su cabello, se lo atusa y vuelve el rostro hacia delante, hacia el sendero que lleva al porche de su casa, donde se sitúa el vehículo impoluto de su padre, aparcado.
Naira entra primero en la casa, allanando el camino, acaso como servidumbre del que sigue, evadido en su mundo, casi ausente, extraño en un hogar que nunca fue suyo.
- esta vez él no tuvo la culpa, papá, todo fue un malentendido.-
Implora Naira a su padre mientras lo observa con la carta en la mano, timbrada en Arkham, con las dolencias y los suspiros que responden a un expulsión de niño rico, perfumada en condolencias a los padres por la poca ilusión y la desobediencia permanente mostrada
- ¿te vuelven a expulsar del colegio?- pregunta el padre, vencido, apagado, uniforme, cansado.
- ¿Acaso te importa?- responde Joseph con desdén, sin apenas buscarle la mirada, como si no fuera con él.
“papá me va a matar” piensa entonces Joseph, aterrado, mientras el padre, indiferente, saca el revolver y le vuela la tapa de lo sesos.
microbrevelato
douglas ramsey no tenia miedo por el tamaño del ascensor, ni por sus luces anaranjadas, ni por el hecho de acabar de sobrepasar el piso 54, lo que en realidad de verdad le amedrentaba es que conocía, a ciencia cierta, que ese bloque no tenía mas de dieciocho plantas. Incluido entresuelos.
microbrevelato
la muerte soltó su mano, y justo despues de asomarse al espejo, solo pudo divisar el rostro de una camarera de ciudad juarez.
de las cartas y las navidades
Estimada navidad:
Te acercas y ya te echo de menos, aun sin conocerte,- obviemos los detalles, nada es lo suficientemente cuerdo como para ser pensado de forma coherente-
Sabes que la vida sin ti no es lo mismo, me aferro a pensar que te conozco, que eres parte intrínseca de lo que ayer eran mis recuerdos y hoy solo algunos modelos de sepia bien engarzados en una mente que se esfuerza por no esforzarse. Te anhelo, quiero acariciarte y no me dejas, te siento a medias, como el beso que se da y no acaricia el pómulo, como una mirada que se pierde por la efervescencia del rubor. Te localizo en los sitios o momentos equivocados, eres la foto, el recuerdo, el ayer al fin y al cabo, y yo no dejo de caminar hacia el futuro; en realidad nos alejamos, porque tu nos acompañas paciente a la espera de que nos demos cuenta de que no existes, o quizá solo seas un rumor que trae y se lleva el viento que nos enfría el alma, y solo acertamos a verte cuando nos das el beso en la frente. Eres la sonrisa del abuelo, el abrazo pleno, la garantía de la sonrisa de un niño, el azúcar, el aliento, el querer ser mejor a cada momento, a cada instante. Y no te llego, o te palpo (¿serás tú el maldito fantasma del poema quebradizo de Bécquer?) y no me lleno de lo que das. eres terca y consecuente- y lo sabes- aprendes a morir cada febrero para nacer en el invierno, cuando los bolsillos se llenan, cuando pasamos de ser sombras o bombear sangre, cuando abrimos los ojos y nos damos cuenta que existen personas alrededor de nuestro ombligo, aunque distantes, caducas, externas. eres un ave fénix congelado y de oferta, mal que nos pese, naces y naces y renaces solo para morir de nuevo estrangulada por las mentiras, por el ego, por las simples miserias que componen el género humano- cuando humano es respirar y preocuparse de uno mismo, para siempre-
Ayer murió un niño en Colombia, pero ya tengo mantecados para recibirte, y turrones y mentiras almendradas que tragamos con sonrisas de pintalabios de marca. y nos regocijamos de tener la vida que tenemos, aun cuando nuestra propia vida solo es un renglón torcido en la libreta que nadie lee, como si la libreta fuera una navidad cualquiera, que pasa de mano en mano y nadie abre porque en el fondo no interesa, acaso su portada, hilada con hebras de oro, con cánticos de dioses solares que nos salvarán de nuestra propia codicia, y no entendemos que la navidad es un poco de la bondad que no usamos derramada entre las nieves, para envalentonarnos, para adecuarnos a la sociedad que sucia nos engalana de nada, de navidad, de libretas que se anteponen a lo que en realidad nunca pensamos, o decimos, o lloramos.
Estimada navidad, dicen que eres alegre, que traes añoranza y amor, y consuelo, que nos atas en volubles manjares, que representas el orto de nuestra salvación, que eres el equinoccio perfecto y eterno.- los tres reyes, el pacto del sol, la vida entera- y sin embargo, solo siento que nos pintas la cara para hacernos creer que somos mejores de lo que somos, o haremos, o seremos o al revés y al contrario. Yo no te hallo, no te llego, no consigo abrazarte porque eres el espíritu que siempre llega a la puerta de mi casa, para quedarte asomada a la ventana. te busco en los ojos de mis hijos, en mis anhelos, en los regalos que florecen justo has partido, pero nada me llena tanto como haberte conocido en la lejanía, en la otra acera, más allá del tormento de las creencias y los desatinos. Eres un recuerdo clavado, un tatuaje blanco, una estepa sin camino, y no te encuentro. No me encuentro. No te conozco.
Te acercas y ya te echo de menos, aun sin conocerte,- obviemos los detalles, nada es lo suficientemente cuerdo como para ser pensado de forma coherente-
Sabes que la vida sin ti no es lo mismo, me aferro a pensar que te conozco, que eres parte intrínseca de lo que ayer eran mis recuerdos y hoy solo algunos modelos de sepia bien engarzados en una mente que se esfuerza por no esforzarse. Te anhelo, quiero acariciarte y no me dejas, te siento a medias, como el beso que se da y no acaricia el pómulo, como una mirada que se pierde por la efervescencia del rubor. Te localizo en los sitios o momentos equivocados, eres la foto, el recuerdo, el ayer al fin y al cabo, y yo no dejo de caminar hacia el futuro; en realidad nos alejamos, porque tu nos acompañas paciente a la espera de que nos demos cuenta de que no existes, o quizá solo seas un rumor que trae y se lleva el viento que nos enfría el alma, y solo acertamos a verte cuando nos das el beso en la frente. Eres la sonrisa del abuelo, el abrazo pleno, la garantía de la sonrisa de un niño, el azúcar, el aliento, el querer ser mejor a cada momento, a cada instante. Y no te llego, o te palpo (¿serás tú el maldito fantasma del poema quebradizo de Bécquer?) y no me lleno de lo que das. eres terca y consecuente- y lo sabes- aprendes a morir cada febrero para nacer en el invierno, cuando los bolsillos se llenan, cuando pasamos de ser sombras o bombear sangre, cuando abrimos los ojos y nos damos cuenta que existen personas alrededor de nuestro ombligo, aunque distantes, caducas, externas. eres un ave fénix congelado y de oferta, mal que nos pese, naces y naces y renaces solo para morir de nuevo estrangulada por las mentiras, por el ego, por las simples miserias que componen el género humano- cuando humano es respirar y preocuparse de uno mismo, para siempre-
Ayer murió un niño en Colombia, pero ya tengo mantecados para recibirte, y turrones y mentiras almendradas que tragamos con sonrisas de pintalabios de marca. y nos regocijamos de tener la vida que tenemos, aun cuando nuestra propia vida solo es un renglón torcido en la libreta que nadie lee, como si la libreta fuera una navidad cualquiera, que pasa de mano en mano y nadie abre porque en el fondo no interesa, acaso su portada, hilada con hebras de oro, con cánticos de dioses solares que nos salvarán de nuestra propia codicia, y no entendemos que la navidad es un poco de la bondad que no usamos derramada entre las nieves, para envalentonarnos, para adecuarnos a la sociedad que sucia nos engalana de nada, de navidad, de libretas que se anteponen a lo que en realidad nunca pensamos, o decimos, o lloramos.
Estimada navidad, dicen que eres alegre, que traes añoranza y amor, y consuelo, que nos atas en volubles manjares, que representas el orto de nuestra salvación, que eres el equinoccio perfecto y eterno.- los tres reyes, el pacto del sol, la vida entera- y sin embargo, solo siento que nos pintas la cara para hacernos creer que somos mejores de lo que somos, o haremos, o seremos o al revés y al contrario. Yo no te hallo, no te llego, no consigo abrazarte porque eres el espíritu que siempre llega a la puerta de mi casa, para quedarte asomada a la ventana. te busco en los ojos de mis hijos, en mis anhelos, en los regalos que florecen justo has partido, pero nada me llena tanto como haberte conocido en la lejanía, en la otra acera, más allá del tormento de las creencias y los desatinos. Eres un recuerdo clavado, un tatuaje blanco, una estepa sin camino, y no te encuentro. No me encuentro. No te conozco.
15.6.09
PLANTEAMIENTO DE UN PROBLEMA DERIVADO DEL PESO DEL DESEO.
Si cada acto tiene su reacción; si cada segundo que ahora pasa por delante de mis ojos, cacareándose, metiendo las manos en sus bolsillos de tiempo pasado, entonces…¿ Cual es la reacción de una mirada dormida? ¿ Qué es lo contrario a un bostezo del sueño?
Supongo, siempre por suponer, pero nunca dando datos ni exponiendo verdades escondidas que no convencen a nadie en particular, que somos la suma de lo que hacemos, solo que al cuadrado.
Me explico:
Si un violinista en potencia, un virtuoso encandilador artista de la guitarra poeta, del instrumento que llora, del colchón de melodías, no pudiera ejercer su profesión dedicada y de forma amorosa; si el azar del destino en el que por cierto nunca quise creer, hubiera deseado que ese mismo artista nunca alcanzare el motivo de su virtud ¿ Qué sería? ¿ Qué sentiría?
Pongamos ejemplos:
- Un sibarita musical perdido entre el odio que profusa a los músicos y la envidia perfida que le corroe.
- Un vendedor de libros que nunca lee y que solo recomienda obras de oidas.
- Un operario de una cadena de montaje en algún pueblo perdido del norte de España. Con suerte se jubilará a los cincuenta y cinco y morirá a los sesenta del aburrimiento.
- Un ahorcado.
- Un funcionario del estado, que aprobó por los pelos y que por las tardes, por ese azar del destino antes reflejado, comprará una guitarra de quince mil pesetas y se adentrará, sin saberlo, en su vocación perdida en los manantiales de la coincidencia.
Entiendo que este decálogo de situaciones le pueda resultar chocante, pero por desgracia es tan cierto como la vocación que ahora me sonsaca y que quiere evitar que un servidor termine enroscando tuercas en cualquier taller de reparaciones con jefe imbecil incluido.
Resulta tan sencillo de ver:
S= H2 ( Somos lo que hacemos al cuadrado)
Parece que la firma el mismísimo Einstein, ¿ Verdad? Añadamos un ejemplo práctico a esta formula:
Supongamos que el valor del alma de cualquier persona que no hace nada por sentirse como tal, tenga una equivalencia al valor de cero.
Démosle a ese alma una variable, como por ejemplo, la equis (x)
La equis. Esa letra que produce deseo y odio al mismo tiempo, ese molino de viento que se escucha en el oido de nuestra malograda moral, ese sello pegado y lacrado por la indecencia, o por la descarada insistencia por lo prohibido que, en mayor o menor medida, todos deseamos. La equis, ese algoritmo inequívoco y sincero que desemboca en cierto modo en el ámbito de lo perdido, de lo codiciado, de lo deseado, en la mirada del amigo, en el trasero rimbombante de la desconocida que traspasa nuestro camino con un marcado halo de sensualidad y de picaresca. El beso deseado de los tiernos labios del vecino, el fantasma de la perversión, es una forma de decirlo, del gusto por lo extraño o simplemente revelador.
Perdón, creo que me he excedido un tanto. Sigamos.
Recordemos el alma que antes nombrábamos y su equivalencia en números.
Si aplicásemos la fórmula antes indicada:
S=H2; somos lo que hacemos al cuadrado;
S=X2; X=0;S=0
Expongamos el valor de X y razonemos su valor.
Hablábamos anteriormente de la capacidad innata del ser humano de adentrarse en la felicidad que uno desea y que, sin embargo, hallarla plenamente es virtualmente imposible.
Pongamos aquí el ejemplo del amor entre una pareja. Supongan, aunque sea por un segundo, que durante toda la vida que les ha tocado construir sintieran la sensación primera e inequívoca del amor: el flechazo. Imaginen que ese sentimiento, ese paladar de miradas furtivas, ese calor de colores rojizos en el que se bañan los músculos al inhalar el tacto de la persona deseada, les acompañara durante el resto de sus dias. Al principio sería grandioso, mágico, esperpénticamente glorioso. Tocar el amor por la mañana, lavarte los amores en el baño despues de desayunar o la gente del trabajo te criticaría por llevar el amor sucio; hacer el amor sintiendo el amor antes de hacerlo, con la consiguiente perdida del cigarrillo de despues que, aunque con ello ganásemos cinco minutos más de vida, perderiamos media hora de placer de grisaceo humo de tabaco.
Imaginenlo. Desastroso…¿ verdad?
Porque pasado el tiempo, maldito el tiempo- que tan breve se nos escurre como arena por las manos- nos acostumbrariamos al amor que sentimos, y éste se volvería perezoso y caduco, a pesar de su fragancia y sería tan flagrante el olvido de lo que sentimos, que ya nunca sentiriamos nada parecido. Aunque en realidad lo sintieramos. o no.
De esta afirmación sacamos tres enormes conclusiones:
Que el amor, continuo y perenne sería la autodestrucción del mismo.
Que ese sentimiento perpetuo se convertiría en la vacuna de próximos, e imposibles de sentir, amores ciertos y bellos.
Que todo esto es una milonga, y que ay por dios, no se molesten.
Supongo, siempre por suponer, pero nunca dando datos ni exponiendo verdades escondidas que no convencen a nadie en particular, que somos la suma de lo que hacemos, solo que al cuadrado.
Me explico:
Si un violinista en potencia, un virtuoso encandilador artista de la guitarra poeta, del instrumento que llora, del colchón de melodías, no pudiera ejercer su profesión dedicada y de forma amorosa; si el azar del destino en el que por cierto nunca quise creer, hubiera deseado que ese mismo artista nunca alcanzare el motivo de su virtud ¿ Qué sería? ¿ Qué sentiría?
Pongamos ejemplos:
- Un sibarita musical perdido entre el odio que profusa a los músicos y la envidia perfida que le corroe.
- Un vendedor de libros que nunca lee y que solo recomienda obras de oidas.
- Un operario de una cadena de montaje en algún pueblo perdido del norte de España. Con suerte se jubilará a los cincuenta y cinco y morirá a los sesenta del aburrimiento.
- Un ahorcado.
- Un funcionario del estado, que aprobó por los pelos y que por las tardes, por ese azar del destino antes reflejado, comprará una guitarra de quince mil pesetas y se adentrará, sin saberlo, en su vocación perdida en los manantiales de la coincidencia.
Entiendo que este decálogo de situaciones le pueda resultar chocante, pero por desgracia es tan cierto como la vocación que ahora me sonsaca y que quiere evitar que un servidor termine enroscando tuercas en cualquier taller de reparaciones con jefe imbecil incluido.
Resulta tan sencillo de ver:
S= H2 ( Somos lo que hacemos al cuadrado)
Parece que la firma el mismísimo Einstein, ¿ Verdad? Añadamos un ejemplo práctico a esta formula:
Supongamos que el valor del alma de cualquier persona que no hace nada por sentirse como tal, tenga una equivalencia al valor de cero.
Démosle a ese alma una variable, como por ejemplo, la equis (x)
La equis. Esa letra que produce deseo y odio al mismo tiempo, ese molino de viento que se escucha en el oido de nuestra malograda moral, ese sello pegado y lacrado por la indecencia, o por la descarada insistencia por lo prohibido que, en mayor o menor medida, todos deseamos. La equis, ese algoritmo inequívoco y sincero que desemboca en cierto modo en el ámbito de lo perdido, de lo codiciado, de lo deseado, en la mirada del amigo, en el trasero rimbombante de la desconocida que traspasa nuestro camino con un marcado halo de sensualidad y de picaresca. El beso deseado de los tiernos labios del vecino, el fantasma de la perversión, es una forma de decirlo, del gusto por lo extraño o simplemente revelador.
Perdón, creo que me he excedido un tanto. Sigamos.
Recordemos el alma que antes nombrábamos y su equivalencia en números.
Si aplicásemos la fórmula antes indicada:
S=H2; somos lo que hacemos al cuadrado;
S=X2; X=0;S=0
Expongamos el valor de X y razonemos su valor.
Hablábamos anteriormente de la capacidad innata del ser humano de adentrarse en la felicidad que uno desea y que, sin embargo, hallarla plenamente es virtualmente imposible.
Pongamos aquí el ejemplo del amor entre una pareja. Supongan, aunque sea por un segundo, que durante toda la vida que les ha tocado construir sintieran la sensación primera e inequívoca del amor: el flechazo. Imaginen que ese sentimiento, ese paladar de miradas furtivas, ese calor de colores rojizos en el que se bañan los músculos al inhalar el tacto de la persona deseada, les acompañara durante el resto de sus dias. Al principio sería grandioso, mágico, esperpénticamente glorioso. Tocar el amor por la mañana, lavarte los amores en el baño despues de desayunar o la gente del trabajo te criticaría por llevar el amor sucio; hacer el amor sintiendo el amor antes de hacerlo, con la consiguiente perdida del cigarrillo de despues que, aunque con ello ganásemos cinco minutos más de vida, perderiamos media hora de placer de grisaceo humo de tabaco.
Imaginenlo. Desastroso…¿ verdad?
Porque pasado el tiempo, maldito el tiempo- que tan breve se nos escurre como arena por las manos- nos acostumbrariamos al amor que sentimos, y éste se volvería perezoso y caduco, a pesar de su fragancia y sería tan flagrante el olvido de lo que sentimos, que ya nunca sentiriamos nada parecido. Aunque en realidad lo sintieramos. o no.
De esta afirmación sacamos tres enormes conclusiones:
Que el amor, continuo y perenne sería la autodestrucción del mismo.
Que ese sentimiento perpetuo se convertiría en la vacuna de próximos, e imposibles de sentir, amores ciertos y bellos.
Que todo esto es una milonga, y que ay por dios, no se molesten.
11.6.09
de la vida y las mariposas
A veces todo se termina o acaba en el momento que damos cuenta que no tiene sentido, ni lugar, ni tiempo. La vida es un tramo bizarro de una alegre partida donde siempre perdemos y perdemos y perdemos sin remisión alguna; tendemos a creer que todo tiene un sentido, que vivimos de instintos y causalidades – o casualidades, o algo parecido- que nos llevan en volandas hacia donde supuestamente nos merecemos. Creemos ver señales que nos incitan a seguir por un cierto camino hasta llegar al lugar acordado, hacia donde queremos, o necesitamos estar, o simplemente donde nos llevan de la mano. La vida es justa e injusta, o eterna, o caduca, siempre depende de cómo la tomemos, o miremos, o disfrutemos; se acaba en instantes y se vive por siempre, pese al tiempo que utilizamos para disfrutar de ella, para sufrirla, odiarla o abrazarla como si fuera – en realidad, es- la única forma de seguir cuerdo.
A veces creemos que tenemos el todo el tiempo del mundo para desempeñar algo mas que la evolución de nuestro ego- aun cuando no entendemos que el tiempo es la última gota que llena el vaso de otro- de nuestras sensaciones, de nuestra causa, y pretendemos esconder el resto de las cosas para que todo se simplifique; jugamos a pensar que todo es permisible para que nuestros deseos se sientan satisfechos. Quién no engaña a un amigo para rescatar un tesoro, para quedárselo, para arrebatarlo. Quién no calla una verdad para que el resto parezca mentira, quién no ha pensado alguna vez que el mundo es una conspiración en nuestra contra y tenemos que luchar contra todo y todos para resultar libres. A veces la propia vida nos vuelve locos con sus mensajes encontrados. Te da lo que te quita y a la vez te lo regala, te hunde en la miseria, te eleva, te engarza con los mejores y más preciados recuerdos y te traslada a las mismísimas calderas de Pedro Botero, te anuncia un beso y te regala un puñal o al contrario; te saca del averno y te dota de alas para que vueles el tiempo establecido antes de caer al precipicio. Te hiere, te ama, te mata.
A veces, simplemente toda nuestra vida es mentira. Desde el nacimiento, al menos, y creemos que algo nos maniata o nos empuja por defecto a recorrer un camino que no es el nuestro, el elegido, el que realmente nos engrandece, el que nos hace sentir plenos, perfectos, dioses; miramos por la ventana y acertamos a divisar todo lo que una vez no seremos por una acción mal acometida, una negación no mostrada, un “de acuerdo” sin convicción sincera, y entonces todo cambia, las casas se hacen edificios, las calles cambian de nombre y tu cabello se vuelve cano y resulta que todo ha pasado sin pena ni gloria, ni vida. Quién no ha muerto de cáncer por no negarse a tomar el primer cigarrillo, quién no pierde a una esposa, el amor de su vida, su vida entera, por dejarla bailar con un desconocido, o bien por un desconocido disfrazado de conocido, o amigo, o fiel compañero de fatigas- las tuyas- que te enseña que nada es tuyo si no vuelve por su propio pie, quién no es nadie por haber querido ser alguien en el momento equivocado, quién no se ha lamentado por un error cometido en el pasado, aun cuando el pasado solo es tiempo presente, porque permanece pese al paso del tiempo, o del pasado, o simplemente se transmuta en presente y viene a recordarte que el pasado es imborrable, que aguanta sereno las embestidas de nuestra mente para olvidarlo, para acicalarlo de cosas bonitas, para soñarlo en sepia, y en realidad es la mano que nos guía para acariciar el futuro, o entenderlo, o simplemente negarlo.
La vida es una mariposa que vuela para nadie, que permanece alejada mientras revolotea en violeta para nosotros. A veces la vida es un trozo de nada atragantado en la garganta, la parte del todo que nunca sentiremos, la media espada que solivianta el pescuezo.
La vida es el extracto de todas las lágrimas que nunca lloramos, la parte de la sonrisa que tapamos con la boca, el deseo de ver el amanecer mientras seguimos dormidos.
La vida es ayer, y parte de hoy, y quizás mañana, para siempre.
A veces creemos que tenemos el todo el tiempo del mundo para desempeñar algo mas que la evolución de nuestro ego- aun cuando no entendemos que el tiempo es la última gota que llena el vaso de otro- de nuestras sensaciones, de nuestra causa, y pretendemos esconder el resto de las cosas para que todo se simplifique; jugamos a pensar que todo es permisible para que nuestros deseos se sientan satisfechos. Quién no engaña a un amigo para rescatar un tesoro, para quedárselo, para arrebatarlo. Quién no calla una verdad para que el resto parezca mentira, quién no ha pensado alguna vez que el mundo es una conspiración en nuestra contra y tenemos que luchar contra todo y todos para resultar libres. A veces la propia vida nos vuelve locos con sus mensajes encontrados. Te da lo que te quita y a la vez te lo regala, te hunde en la miseria, te eleva, te engarza con los mejores y más preciados recuerdos y te traslada a las mismísimas calderas de Pedro Botero, te anuncia un beso y te regala un puñal o al contrario; te saca del averno y te dota de alas para que vueles el tiempo establecido antes de caer al precipicio. Te hiere, te ama, te mata.
A veces, simplemente toda nuestra vida es mentira. Desde el nacimiento, al menos, y creemos que algo nos maniata o nos empuja por defecto a recorrer un camino que no es el nuestro, el elegido, el que realmente nos engrandece, el que nos hace sentir plenos, perfectos, dioses; miramos por la ventana y acertamos a divisar todo lo que una vez no seremos por una acción mal acometida, una negación no mostrada, un “de acuerdo” sin convicción sincera, y entonces todo cambia, las casas se hacen edificios, las calles cambian de nombre y tu cabello se vuelve cano y resulta que todo ha pasado sin pena ni gloria, ni vida. Quién no ha muerto de cáncer por no negarse a tomar el primer cigarrillo, quién no pierde a una esposa, el amor de su vida, su vida entera, por dejarla bailar con un desconocido, o bien por un desconocido disfrazado de conocido, o amigo, o fiel compañero de fatigas- las tuyas- que te enseña que nada es tuyo si no vuelve por su propio pie, quién no es nadie por haber querido ser alguien en el momento equivocado, quién no se ha lamentado por un error cometido en el pasado, aun cuando el pasado solo es tiempo presente, porque permanece pese al paso del tiempo, o del pasado, o simplemente se transmuta en presente y viene a recordarte que el pasado es imborrable, que aguanta sereno las embestidas de nuestra mente para olvidarlo, para acicalarlo de cosas bonitas, para soñarlo en sepia, y en realidad es la mano que nos guía para acariciar el futuro, o entenderlo, o simplemente negarlo.
La vida es una mariposa que vuela para nadie, que permanece alejada mientras revolotea en violeta para nosotros. A veces la vida es un trozo de nada atragantado en la garganta, la parte del todo que nunca sentiremos, la media espada que solivianta el pescuezo.
La vida es el extracto de todas las lágrimas que nunca lloramos, la parte de la sonrisa que tapamos con la boca, el deseo de ver el amanecer mientras seguimos dormidos.
La vida es ayer, y parte de hoy, y quizás mañana, para siempre.
28.4.09
de los abrazos y los puñales
Decididamente, todo es mentira, al menos todo lo que representa el género humano. Nos vendemos por dos lentejas, cambiamos de parecer como el que sopla una veleta, dejamos de respetar todo lo respetable por el ánimo alevoso de tomar para nosotros el ancho del embudo, la victoria, la parte de la cartera donde se guardan los billetes, el cariño. Y así nos luce la cabellera, al que la peine. Tendemos a condonarnos todos los pecados por el mero hecho de seguir bien con nosotros mismos; nada importa si la fortuna nos acaricia la espalda, nada importa si yo gano y tú pierdes- haber elegido muerte-. Somos egoístas por la intrínseca naturaleza que nos da forma de los mejores dioses y alma del peor de los diablos. Somos la escoba que barre para sí misma, el camino final del riachuelo, el bombeo de sangre que nos alimenta de oxigeno. Todo queda para lucirnos el ombligo, le pese a quien le pese, le duela a quien le duela. Somos los exterminadores de nuestra propia moral, los asesinos de la cordialidad y los adalides de la displicencia, de la felonía, del desencuentro.
A veces encontramos personas en nuestro alrededor que creemos que merecen ser salvadas, o auxiliadas o queridas, que piden ayuda y la damos, y tendemos la mano para creer en ellas, para hacerlas fuertes, para que brillen con el abrazo de lo que sería amistad si ésta existiese. A veces después de esa propia mano va el brazo, luego el hombro, y entonces dejas de ser tu para convertirte en él o ella y tú ya nada importas, solo su dolor y su ego, su malsano malestar que tanto le aflige y que tanto le hace necesitar de ti, de mí, de todos, hasta que el dolor se apaga, se inocua y el alma enmudece y cae un fino velo sobre sus ojos, y decide- en un momento de verdad mal entendida, o acto colérico, o simplemente se vuelve humano de nuevo y muestra sus vergüenzas- que ya está salvado y que no eres importante; porque solo lo verdaderamente importante somos nosotros mismos y el resto de los seres que nos pueblan solo nos sirven para tomar el impulso necesario para luego pisarles la cabeza. Y se atoran en el barro, o son ellos los que caen al abismo donde nosotros antes colgábamos el sombrero y ahora se nos antoja lejano y frío, como la persona que se ahoga mientras nos mira a los ojos, pobrecita, que tierna y tan boba; ojala encontrase a alguien que la salve.
A veces somos tan crédulos, tan menudos, tan imbéciles, que creemos que todas las personas tienen el corazón necesario como para cuidarte como tú haces con ellas, creemos que piensan que nos dan el valor que merecemos y nos mienten, se mienten, nos mienten. Servimos hasta que no valemos, justo hasta hacernos ver que ya no somos importantes, que de la naranja solo que su cáscara, de rico color pero claramente inservible, y se largan con su compota a otra parte, más dulce y altiva, mas sabrosa y verdadera, mas bonita y grande, pero no mas sincera.
A veces la verdad de la amistad– o del amor, esto queda para próximas heridas- es una mentira escondida hacia el reverso, una funda del revés, un canto que solo escuchas cuando nunca es necesario.
A veces un amigo solo es el retazo del barro que te queda en las botas, después de empujarle para que salga del lodo, y ver como se pierde en el camino, con tu zurrón, tus lágrimas y todo aquello que representa.
A veces encontramos personas en nuestro alrededor que creemos que merecen ser salvadas, o auxiliadas o queridas, que piden ayuda y la damos, y tendemos la mano para creer en ellas, para hacerlas fuertes, para que brillen con el abrazo de lo que sería amistad si ésta existiese. A veces después de esa propia mano va el brazo, luego el hombro, y entonces dejas de ser tu para convertirte en él o ella y tú ya nada importas, solo su dolor y su ego, su malsano malestar que tanto le aflige y que tanto le hace necesitar de ti, de mí, de todos, hasta que el dolor se apaga, se inocua y el alma enmudece y cae un fino velo sobre sus ojos, y decide- en un momento de verdad mal entendida, o acto colérico, o simplemente se vuelve humano de nuevo y muestra sus vergüenzas- que ya está salvado y que no eres importante; porque solo lo verdaderamente importante somos nosotros mismos y el resto de los seres que nos pueblan solo nos sirven para tomar el impulso necesario para luego pisarles la cabeza. Y se atoran en el barro, o son ellos los que caen al abismo donde nosotros antes colgábamos el sombrero y ahora se nos antoja lejano y frío, como la persona que se ahoga mientras nos mira a los ojos, pobrecita, que tierna y tan boba; ojala encontrase a alguien que la salve.
A veces somos tan crédulos, tan menudos, tan imbéciles, que creemos que todas las personas tienen el corazón necesario como para cuidarte como tú haces con ellas, creemos que piensan que nos dan el valor que merecemos y nos mienten, se mienten, nos mienten. Servimos hasta que no valemos, justo hasta hacernos ver que ya no somos importantes, que de la naranja solo que su cáscara, de rico color pero claramente inservible, y se largan con su compota a otra parte, más dulce y altiva, mas sabrosa y verdadera, mas bonita y grande, pero no mas sincera.
A veces la verdad de la amistad– o del amor, esto queda para próximas heridas- es una mentira escondida hacia el reverso, una funda del revés, un canto que solo escuchas cuando nunca es necesario.
A veces un amigo solo es el retazo del barro que te queda en las botas, después de empujarle para que salga del lodo, y ver como se pierde en el camino, con tu zurrón, tus lágrimas y todo aquello que representa.
del fracaso
El fracaso es la herencia que ciega la ilusión, o al menos, eso se piensa cuando uno cae en barrena, cuando no existe pozo, cuando los pies ya no llegan al suelo, o al cielo, o al contrario. A veces ni siquiera el fracaso es nuestro; tal vez las fatalidades nos sobrecojan de una a una, como con venganza, como urdido en un plan demoniaco que excede a nuestros pensamientos, el fracaso de uno es la victoria del contrario, del que nos antecede, del que nos sobrepasa. A veces todo se tuerce demasiado pronto, y todos los sentidos que pusimos en ese algo, las ilusiones, los sentimientos, se derrumban como una baraja de naipes y se nos queda cara de joker, de bufón, de imbécil, descuadrado y cosido a puñaladas, temeroso, alicaído, muerto. chof.
el fracaso es el estigma de nuestro ego, o de sus ansias, nada se pierde si nada se arriesga, y, sin embargo, jugamos y jugamos hasta que colamos la bola ocho en el agujero de nuestro futuro y se pierde la partida, se pagan las copas y cada uno a su casa, cabizbajos. El fracaso es la normalidad aparente, el destino que prácticamente nos regalan desde que nacemos, el sino del pobre, del ciudadano, a menos que luchemos lo suficiente como para merecer lo contrario.
Pero aun así, es importante. Porque de cada fracaso se sacan conclusiones, de cada errata una corrección y poco a poco se pule el instrumento, el afán, la gloria. No creo conocer a nadie que no se haya estrellado antes de ser una estrella, el triunfo rara vez es gratuito, salvo en el azar o en la tele- curiosa caja mecánica que inventa mitologías decadentes, dioses insípidos, héroes muertos- nada se sabe si nunca se aprende, y solo se aprende de los errores, tan doloroso como cierto, y no creo equivocarme en este punto. Un fracaso es una victoria en el tiempo, una sonrisa posterior, un aleluya de genio.
Un fracaso es la vía que lleva al champagne, a los brindis, a las sonrisas, a la nueva vida, un fracaso es un abrazo torcido que da palmadas en la espalda mientras te desfigura el rostro a golpes, una patada al aire de nuestro aliento, un raro escorzo del triunfo.
Un fracaso es un acierto a medias, como las verdades, que dependen del tiempo, del acto y de la extensión de nuestras propias mentiras, un fracaso, siempre que no sea absoluto, un fracaso es morir ayer para nacer mañana.
el fracaso es el estigma de nuestro ego, o de sus ansias, nada se pierde si nada se arriesga, y, sin embargo, jugamos y jugamos hasta que colamos la bola ocho en el agujero de nuestro futuro y se pierde la partida, se pagan las copas y cada uno a su casa, cabizbajos. El fracaso es la normalidad aparente, el destino que prácticamente nos regalan desde que nacemos, el sino del pobre, del ciudadano, a menos que luchemos lo suficiente como para merecer lo contrario.
Pero aun así, es importante. Porque de cada fracaso se sacan conclusiones, de cada errata una corrección y poco a poco se pule el instrumento, el afán, la gloria. No creo conocer a nadie que no se haya estrellado antes de ser una estrella, el triunfo rara vez es gratuito, salvo en el azar o en la tele- curiosa caja mecánica que inventa mitologías decadentes, dioses insípidos, héroes muertos- nada se sabe si nunca se aprende, y solo se aprende de los errores, tan doloroso como cierto, y no creo equivocarme en este punto. Un fracaso es una victoria en el tiempo, una sonrisa posterior, un aleluya de genio.
Un fracaso es la vía que lleva al champagne, a los brindis, a las sonrisas, a la nueva vida, un fracaso es un abrazo torcido que da palmadas en la espalda mientras te desfigura el rostro a golpes, una patada al aire de nuestro aliento, un raro escorzo del triunfo.
Un fracaso es un acierto a medias, como las verdades, que dependen del tiempo, del acto y de la extensión de nuestras propias mentiras, un fracaso, siempre que no sea absoluto, un fracaso es morir ayer para nacer mañana.
13.2.09
1.1.09
de los muñecos y sus cuerdas
a veces aprendemos por las malas que somos seres imperfectos, que aunque en principio nada nos concierne, nos afecta, nos duele, que nada es importante salvo nosotros, la providencia viene a demostrarnos que somos endebles y caducos; que a veces el destino- esa parte de la vida que no puede rebobinarse como una cassette cualquiera- nos da su verdadero abrazo y nos regala su preciosa daga de cristal en nuestra espalda. entonces aullamos y comprendemos que mientras el ego es fuerte, o duro, o frío o impenitente, todo es perfecto porque la maquinaria funciona, y la vida te sonrie, aunque no caigamos en la cuenta que la sonrisa es la peor de las armas, la que te desnuda y te enseña que bajo los carnosos labios, unos colmillos se afilan con tu piel; pero cuando el orgullo se rompe, se resquebraja, se pierde por el desfiladero de la verdad, todo se acaba, se hace trizas y toca recomponerse y barrer el suelo y jugar al puzzle de las almas, y volver a colocar las cosas en su sitio y pretender silbar que aquí no ha pasado nada, aunque ese mismo nada se te salga por la boca, te enjuague los ojos, te muerda la vida.
a veces ignoramos que no nos divisamos demasiado bien en el espejo, no atendemos a las suplicas de por quien vivimos y terminamos creyendo que somos entes quasiperfectos, que nuestro camino es único y que se agarre el que quiera hacernos variar el rumbo, que mantenemos una veleta en el rostro y que nacemos para mirar al frente y que nada es lo suficientemente importante como para agacharse a recogerlo si interfiere en nuestros pensamientos, deseos o realidades, que nada puede cambiar nuestra personalidad- o el ego, tan henchido como una garrapata en perro ajeno- y que así nos guisaron y comes o te largas; es justo entonces cuando acaba el camino y sigue el tonto, cuando te partes la cara contra la pared porque nadie te ha explicado que cuando vives para ti mismo en realidad estás mirando por el ojo de la cerradura de una puerta tapiada, que los espejos que nunca observaste, salvo para atusarte el flequillo son en realidad la parte afilada de la daga que ahora se aposenta en tu espalda, que nada eres si a nadie sirves, que nada sirves si solo eres, y no dueles o padeces o ries o lloras y compartes esos sentimientos, esas pinceladas que son la que de verdad le da color y sentido al cuadro malvendido de la vida, aun cuando suponemos que la vida es corta e intensa y debe ser aprovechada al máximo, aun cuando la máxima de la vida es vivirla pausada y risueña, pese a las prisas.
a veces aprendemos por las malas que somos muñecos instruidos desde pequeños, que desde que nacemos nos aferramos al sol que mas calienta y nos enseña, y nadie nos cuenta que, esas mismas veces, nuestro sol, al que alabamos, no es perfecto, ni dulce ni dorado, pero nos acostumbramos tanto a su mañana que al final nos convertimos en eso mismo que bebemos a diario desde que nacemos; y nuestra personalidad, la que nos acompañará para siempre hasta el final, el fondo, el calvario o el propio cielo, depende demasiado de los que nos preceden, y tendemos a repetir los errores de los que nos enseñan, nos cuidan, nos educan, y no paramos a observarnos al espejo para ver que nadie es perfecto- acaso la cerveza, cuando fría se espuma y te besa los labios- que verdaderamente todo es posible, que podemos limarnos y ser buenas personas, afables, convenientemente adorables, aunque sea a ratos, y darle la mano a la persona que te quiere y dejes que te guie los pasos, pese a que el amor sea ciego, o sordo, o vago.
a veces es bueno caerse, tropezarse, morir un rato, porque desde el suelo toda perspectiva es diferente, todo cambia de dirección y sentido y a la vez- curiosamente- todo permanece como estaba, inalterable.
a veces los peores - o los mejores - golpes son los que te abren los ojos, porque son los que verdaderamente duelen y entonces por primera vez das cuenta que no solo de sol vive el hombre, que entre la penumbra, o la niebla, o la humedad o el rocio, te encuentras la seta que te dobla el tamaño, y saltas alegre por la vida como un fontanero cualquiera, pese al bigote.
a mi amigohermano, pese al apellido
a veces ignoramos que no nos divisamos demasiado bien en el espejo, no atendemos a las suplicas de por quien vivimos y terminamos creyendo que somos entes quasiperfectos, que nuestro camino es único y que se agarre el que quiera hacernos variar el rumbo, que mantenemos una veleta en el rostro y que nacemos para mirar al frente y que nada es lo suficientemente importante como para agacharse a recogerlo si interfiere en nuestros pensamientos, deseos o realidades, que nada puede cambiar nuestra personalidad- o el ego, tan henchido como una garrapata en perro ajeno- y que así nos guisaron y comes o te largas; es justo entonces cuando acaba el camino y sigue el tonto, cuando te partes la cara contra la pared porque nadie te ha explicado que cuando vives para ti mismo en realidad estás mirando por el ojo de la cerradura de una puerta tapiada, que los espejos que nunca observaste, salvo para atusarte el flequillo son en realidad la parte afilada de la daga que ahora se aposenta en tu espalda, que nada eres si a nadie sirves, que nada sirves si solo eres, y no dueles o padeces o ries o lloras y compartes esos sentimientos, esas pinceladas que son la que de verdad le da color y sentido al cuadro malvendido de la vida, aun cuando suponemos que la vida es corta e intensa y debe ser aprovechada al máximo, aun cuando la máxima de la vida es vivirla pausada y risueña, pese a las prisas.
a veces aprendemos por las malas que somos muñecos instruidos desde pequeños, que desde que nacemos nos aferramos al sol que mas calienta y nos enseña, y nadie nos cuenta que, esas mismas veces, nuestro sol, al que alabamos, no es perfecto, ni dulce ni dorado, pero nos acostumbramos tanto a su mañana que al final nos convertimos en eso mismo que bebemos a diario desde que nacemos; y nuestra personalidad, la que nos acompañará para siempre hasta el final, el fondo, el calvario o el propio cielo, depende demasiado de los que nos preceden, y tendemos a repetir los errores de los que nos enseñan, nos cuidan, nos educan, y no paramos a observarnos al espejo para ver que nadie es perfecto- acaso la cerveza, cuando fría se espuma y te besa los labios- que verdaderamente todo es posible, que podemos limarnos y ser buenas personas, afables, convenientemente adorables, aunque sea a ratos, y darle la mano a la persona que te quiere y dejes que te guie los pasos, pese a que el amor sea ciego, o sordo, o vago.
a veces es bueno caerse, tropezarse, morir un rato, porque desde el suelo toda perspectiva es diferente, todo cambia de dirección y sentido y a la vez- curiosamente- todo permanece como estaba, inalterable.
a veces los peores - o los mejores - golpes son los que te abren los ojos, porque son los que verdaderamente duelen y entonces por primera vez das cuenta que no solo de sol vive el hombre, que entre la penumbra, o la niebla, o la humedad o el rocio, te encuentras la seta que te dobla el tamaño, y saltas alegre por la vida como un fontanero cualquiera, pese al bigote.
a mi amigohermano, pese al apellido
25.11.08
de la amistad
a veces tendemos a creer que nuestra mente es poderosa, que abarca lo inabarcable, que aguanta el infinito, que puede ser la columna que soporte nuestros miedos y deseos. y pretendemos autolamernos las heridas, a coste de nuestra cordura, porque a veces los problemas nos sobrepasan y nuestros ojos comienzan a verlo todo oscuro, y el aire nos pesa y ya no llega a nuestros pulmones; entonces es cuando comprendes que el peso de la vida es demasiado azaroso, demasiado duro, demasiado seco.
a veces solemos predicar al viento la valentía de no necesitar ayuda, porque nos hacemos a nosotros mismos, con nuestras virtudes y nuestros defectos y pensamos que golpe que no mata hace mas fuerte, y que nada nos envenena porque nuestra boca permanece cerrada y creemos en esto y en lo otro y cuando menos los esperamos nos sueltan el palazo en la boca, con perdón, y tragamos sangre y digerimos dientes mientras pensamos que demonios ha pasado, porqué la tristeza quema si es tan fría y resuelta, por qué pesa tanto el alma, sobre todo cuando está manchada de desencuentros, de palabras erradas- o peor, escondidas en el bolsillo- de caminos equivocados que solo llegan al abismo.
es entonces cuando comprendemos que somos seres fútiles, finitos, valdíos y se nos hace tarde la vida, se nos escapa entre lamentos y pecados, y las variables de todo lo que una vez pudiste hacer y no hiciste te vuelven loco, como hacen los dioses con los que quieren ver enterrados; y es esa tierra la que te ahoga, la que te hunde los pies en el barro de la mentira- tan solicitada, tan sincera, tan amiga, aun sabiendo que te engaña mientras te mira a los ojos- y te entierras en pensamientos que bombardean la cabeza y el cerebro se atora y la mirada se difumina porque carecemos de la voluntad de centrarnos, y todo se vuelve imposible y pesado, y todo es pasado y nada presente y prescindimos del futuro porque es demasiado doloroso y te vuelves loco y estallas; es entonces cuando viene la fatiga a domarte el estómago, cuando sientes cristalitos en el mismo, cuando la garganta solo admite agua y la sal la acompaña en los esputos.
a veces tendemos a morir en apenas minutos, pese a que el aire siga con nosotros, o el corazón bombee, o el alma aguante. y entonces caemos en la cuenta de que estamos vivos, y miramos hacia el cielo de un amigo y pedimos la ayuda que no merecemos.
a veces la vida es la cáscara difusa del fruto que nos atraganta, y nos ahogamos lo suficiente como para comprender que a veces, por mucho que nos soliviante, necesitamos una buena palmada en la espalda para seguir adelante.
a veces solemos predicar al viento la valentía de no necesitar ayuda, porque nos hacemos a nosotros mismos, con nuestras virtudes y nuestros defectos y pensamos que golpe que no mata hace mas fuerte, y que nada nos envenena porque nuestra boca permanece cerrada y creemos en esto y en lo otro y cuando menos los esperamos nos sueltan el palazo en la boca, con perdón, y tragamos sangre y digerimos dientes mientras pensamos que demonios ha pasado, porqué la tristeza quema si es tan fría y resuelta, por qué pesa tanto el alma, sobre todo cuando está manchada de desencuentros, de palabras erradas- o peor, escondidas en el bolsillo- de caminos equivocados que solo llegan al abismo.
es entonces cuando comprendemos que somos seres fútiles, finitos, valdíos y se nos hace tarde la vida, se nos escapa entre lamentos y pecados, y las variables de todo lo que una vez pudiste hacer y no hiciste te vuelven loco, como hacen los dioses con los que quieren ver enterrados; y es esa tierra la que te ahoga, la que te hunde los pies en el barro de la mentira- tan solicitada, tan sincera, tan amiga, aun sabiendo que te engaña mientras te mira a los ojos- y te entierras en pensamientos que bombardean la cabeza y el cerebro se atora y la mirada se difumina porque carecemos de la voluntad de centrarnos, y todo se vuelve imposible y pesado, y todo es pasado y nada presente y prescindimos del futuro porque es demasiado doloroso y te vuelves loco y estallas; es entonces cuando viene la fatiga a domarte el estómago, cuando sientes cristalitos en el mismo, cuando la garganta solo admite agua y la sal la acompaña en los esputos.
a veces tendemos a morir en apenas minutos, pese a que el aire siga con nosotros, o el corazón bombee, o el alma aguante. y entonces caemos en la cuenta de que estamos vivos, y miramos hacia el cielo de un amigo y pedimos la ayuda que no merecemos.
a veces la vida es la cáscara difusa del fruto que nos atraganta, y nos ahogamos lo suficiente como para comprender que a veces, por mucho que nos soliviante, necesitamos una buena palmada en la espalda para seguir adelante.
19.11.08
rutinas
a veces nos puede la pena, o el hastío, el desencuentro de pisar el otoño con los mismos zapatos que nos salvaron del verano, aunque nos aprieten o nos hagan cebaduras. la vida es una rueda que siempre pasa por el mismo sitio, hasta crear un hueco donde metemos la cabeza y pensamos que es posible escaparse de la misma e intentamos que la rueda no nos aplaste la cabeza, pero es mentira; una mentira perfecta, un engaño nocivo. ni siquiera podemos elegir no ser, no nacer, no existir.
nacemos, es un hecho, blancos e inocentes, preconcebidos para ser lo que nunca seremos o, con suerte para no ser nada más que lo que parecemos, a veces incluso no es que no seamos nada, es directamente ni siquiera nos importa no serlo, no pensar, no agitar el cerebelo lo suficiente como para pensar en algo más que uno mismo y su ombligo, y experimentar en los sentidos, abrir la mente, soltar el alma y pretender levitar en el aire,escalar una clave de sol y reinar en el feliz mundo de la mentira, de la dulce y cálida mentira donde posamos las posaderas mientras la parte importante del bocadillo que nos toca se nos pierde entre el pan. y es lo que hay, y se asume o se dispara, y punto pelota y adios muy buenas. o quizás somos hijos de banquero torero y nada importa demasiado porque todo se compra con dinero- de otro- y aquí no ha pasado nada, o simplemente nada importa porque nada tienes y el trozo de pan que le sobró al anterior te sienta de maravilla porque ni siquiera lo esperabas, porque solo bebiste agua del mar y comes madera de cayuco, enormes, impactantes en escena, con sus mantas a juego y sus niños muertos o quemados por gasoil, justo antes de cambiar la imagen por un desfile de modas en el que algunas modelos parecen haber desembarcado hace instantes del mismo cayuco que ya hemos olvidado, porque todo va bien en champions y llega el postre y el cigarro y la siesta- si procede- y todo se acaba cuando cierras los ojos y la vida se torna oscura y la banda sonora se apaga y solo quedas tú envuelto en una negrura que parece futuro pero que solo es presente, o pasado, que más dará.
y volvemos a la vida, sin saber muy bien como, justo despues de comer y nos levantamos y montamos en la rueda que nos abre camino para volvernos otra vez al principio; todavía es lunes y la semana es tan larga como el justo destino que no tendremos porque ahora luchar es de cobardes, de necios, todo es cuestión de suerte y hacerte famoso con cualquier incidencia, aunque la incidencia esté en coma en un hospital y tu novia en la tele soltando mierda con el ventilador, precisamente dando lecciones de la moral que se acabó en tiempos pasados, cuando dar las buenas tardes no sonaba a chino, cuando no era habitual que hubiera chinos para dar las buenas tardes, o así.
y así nos luce el pelo- al que le quede- jodiendonos la vista en un periodico en el que parece que sus páginas cortan, admirando al político de turno que vive en una españa a la que ni siquiera llegarás en cayuco, que solo atraviesan mares y no sueños, comprando kleenex al pobre pobre que te mira con una sonrisa en los ojos, pese a que prácticamente siempre estén llorosos o hervidos, o rojizos o quemados o doloridos y que ansia ser adoptado por una sociedad que ni asume ni sabe ni comprende ni le importa un soberano bledo a ese futuro negro platino donde de cabeza nos dirigimos, pese a la rueda porque para negro, el del kleenex del semaforo, que todavía es lunes.
nacemos, es un hecho, blancos e inocentes, preconcebidos para ser lo que nunca seremos o, con suerte para no ser nada más que lo que parecemos, a veces incluso no es que no seamos nada, es directamente ni siquiera nos importa no serlo, no pensar, no agitar el cerebelo lo suficiente como para pensar en algo más que uno mismo y su ombligo, y experimentar en los sentidos, abrir la mente, soltar el alma y pretender levitar en el aire,escalar una clave de sol y reinar en el feliz mundo de la mentira, de la dulce y cálida mentira donde posamos las posaderas mientras la parte importante del bocadillo que nos toca se nos pierde entre el pan. y es lo que hay, y se asume o se dispara, y punto pelota y adios muy buenas. o quizás somos hijos de banquero torero y nada importa demasiado porque todo se compra con dinero- de otro- y aquí no ha pasado nada, o simplemente nada importa porque nada tienes y el trozo de pan que le sobró al anterior te sienta de maravilla porque ni siquiera lo esperabas, porque solo bebiste agua del mar y comes madera de cayuco, enormes, impactantes en escena, con sus mantas a juego y sus niños muertos o quemados por gasoil, justo antes de cambiar la imagen por un desfile de modas en el que algunas modelos parecen haber desembarcado hace instantes del mismo cayuco que ya hemos olvidado, porque todo va bien en champions y llega el postre y el cigarro y la siesta- si procede- y todo se acaba cuando cierras los ojos y la vida se torna oscura y la banda sonora se apaga y solo quedas tú envuelto en una negrura que parece futuro pero que solo es presente, o pasado, que más dará.
y volvemos a la vida, sin saber muy bien como, justo despues de comer y nos levantamos y montamos en la rueda que nos abre camino para volvernos otra vez al principio; todavía es lunes y la semana es tan larga como el justo destino que no tendremos porque ahora luchar es de cobardes, de necios, todo es cuestión de suerte y hacerte famoso con cualquier incidencia, aunque la incidencia esté en coma en un hospital y tu novia en la tele soltando mierda con el ventilador, precisamente dando lecciones de la moral que se acabó en tiempos pasados, cuando dar las buenas tardes no sonaba a chino, cuando no era habitual que hubiera chinos para dar las buenas tardes, o así.
y así nos luce el pelo- al que le quede- jodiendonos la vista en un periodico en el que parece que sus páginas cortan, admirando al político de turno que vive en una españa a la que ni siquiera llegarás en cayuco, que solo atraviesan mares y no sueños, comprando kleenex al pobre pobre que te mira con una sonrisa en los ojos, pese a que prácticamente siempre estén llorosos o hervidos, o rojizos o quemados o doloridos y que ansia ser adoptado por una sociedad que ni asume ni sabe ni comprende ni le importa un soberano bledo a ese futuro negro platino donde de cabeza nos dirigimos, pese a la rueda porque para negro, el del kleenex del semaforo, que todavía es lunes.
de cuando siempre y nunca
A veces, sólo a veces, o siempre, nos creemos con el poder de la verdad escondido en el bolsillo, en la manga, como un as mal encarado que retuerce nuestra victoria y nos hace acreedores de una sonrisa perfecta, sibarita y, a la vez, desproporcionada. a veces creemos, o pensamos, o jugamos a creer que pensamos que la verdad es una espada que portamos siempre en nuestra mano, y entendemos que si la poseemos es porque siempre ha sido nuestra, y nunca se nos ha obligado a devolverla, si es que eso fuera posible, porque la verdad, por mentirosa que ésta sea, se ancla al ego, se funde y se hace una con nosotros, nos eleva, nos remite a un estado celestial donde nos fundimos a Damocles y pretendemos ser lo que ya creemos que somos; dioses, señores indescriptiblemente hermosos que sacian su verdad con la mentira del resto; siempre me dices lo mismo, nunca se acaba, siempre lo he dicho, y la ropa que nunca recoges, y siempre estamos con lo mismo y nunca se acaba y todo termina en un bucle de acusaciones que hace que desenvainemos el sable y cortemos con lo sano. porque es meridiano, tangible y evidente que una palabra no puede abarcar ni el pasado ni el futuro, acaso el presente, tan mermelado y decadente, que apenas hace que merezca la pena salvo el sabor dulce que queda en el paladar, consciente que ya el presente se convierte en pasado y se acaba como nunca tuvo que hacerlo, o quizás el presente es perfecto y sabe a tan poco como un reflejo de cielo en un alma terrestre, como un suspiro perfecto ante la mirada de los ojos deseados, o un beso arrastrado hacia la boca en el último segundo, como si le salváramos la vida antes de extinguirse, como si un beso no fuera tanto la declamación de un abrazo bañado de éter, como si no fuera solamente un lazo físico que rememora lo espiritual e íntimo, el abrazo del beso, el beso del sueño, el sueño de un beso transladado a un presente que ya se pierde con el eco del beso producido, con su beso y sus retazos de cariño esparcidos por el beso, pese al beso, al acto lacónico y precioso de cerrar los ojos cuando un beso se evapora en la boca del otro, tamizado, saboreado con la esencia de lo que debería haber sido un beso y solo es beso.
siempre que el siempre aparece, o el nunca, o ambos, la verdad se pierde por cada costado que intentamos abrazar, porque es tan clarividente, o mediante, o certero, que nunca ha habido siempre, porque el siempre equivale al roto de desconocer el pasado, a retorcer los recuerdos para adecuarlos a la palabra maldita que se convierte en ley mal entendida, en verdad mal revelada, en castigo eterno, y ya la conversación se pierde en una acusación de dedos, en un alzado de sables que sólo dictaminará la fuerza del que mas grite, engañe o saque el as mal encarado, el que guardamos en nuestra manga y lo apuremos para cantar las cuarenta de nuestro siempre, que siempre vale y marca más que el suyo.
Decir nunca es no haber leído Bécquer, es no creer en nada más que en las palabras, éstas que ahora tanto me sirven para decir tanto o mas que nada, que nunca, que siempre.
Decir nunca y bajar los brazos y esperar que Damocles te rasure la cabeza, esperar al alba para cerrar los ojos, morir de pie para caer muerto, pese al mérito.
decir nunca, o siempre, o aderezarlos en detalles para que parezcan más limpios y puros, o graciosos o punteros es faltar a la verdad del recuerdo, lastimar al otro, prescindir del mismo para acicalar la verdad y hacerla nuestra, pese a que nunca, o siempre, la fuera.
siempre que el siempre aparece, o el nunca, o ambos, la verdad se pierde por cada costado que intentamos abrazar, porque es tan clarividente, o mediante, o certero, que nunca ha habido siempre, porque el siempre equivale al roto de desconocer el pasado, a retorcer los recuerdos para adecuarlos a la palabra maldita que se convierte en ley mal entendida, en verdad mal revelada, en castigo eterno, y ya la conversación se pierde en una acusación de dedos, en un alzado de sables que sólo dictaminará la fuerza del que mas grite, engañe o saque el as mal encarado, el que guardamos en nuestra manga y lo apuremos para cantar las cuarenta de nuestro siempre, que siempre vale y marca más que el suyo.
Decir nunca es no haber leído Bécquer, es no creer en nada más que en las palabras, éstas que ahora tanto me sirven para decir tanto o mas que nada, que nunca, que siempre.
Decir nunca y bajar los brazos y esperar que Damocles te rasure la cabeza, esperar al alba para cerrar los ojos, morir de pie para caer muerto, pese al mérito.
decir nunca, o siempre, o aderezarlos en detalles para que parezcan más limpios y puros, o graciosos o punteros es faltar a la verdad del recuerdo, lastimar al otro, prescindir del mismo para acicalar la verdad y hacerla nuestra, pese a que nunca, o siempre, la fuera.
a veces
a veces todo se pierde en un instante, en un segundo, ya. la vida te cercena el futuro, o las situaciones que en un principio te parecen correctas, enteras, certeras y perennes se desestabilizan y todo lo que era cielo azul con esponjitas blancas pasan a ser infierno negro, vacuo, caduco y terrible, y ya nada es como debiera y todos los planes se queman en la hoguera que da calor al camino de la lechera, como si esos mismos planes se hubieran esculpido en hielo, como si te plegaran la escalera justo después de haber atornillado la bombilla y te ves en el aire, mirando hacia abajo y complejo eterno de coyote del correcaminos. solo que aquí si duelen los golpes y toca levantarse, si procede, y enseñar los dientes y esconder la boca y lamerse las heridas y buscar un nuevo sendero, aun cabizbajo, sediento de ira, o venganza, o simple tibieza por no saber haber visto por donde podría venir la sangría, el estacazo, justo antes de quedarte en bragas, o tanga, o tango que bailas mientras las lágrimas te enjuagan la boca y se pierde un gemido al compás de los acordes de la desesperanza.
a veces el tiempo corre demasiado lento, como un vals mal entendido, como una broma macabra, como un reloj entre prisas, y nunca se vislumbra el horizonte, porque no alcanzas la voluntad de erguir la cabeza y buscar una mirada que consuele, que soporte el dolor o el gasto, que amortigüe la pena por lo pasado o sufrido, que haga compañía; entonces nos sentimos solos, oscuros, malditos, y no pensamos que la verdadera respuesta a nuestros males no solo dependen de nosotros, sino del todo que nos encumbra y nos guarda y nos mece. la vida es un colchón de espuma, una cadena dorada, desasosiego en garabatos, y te ancla o te despide apenas te despistes; un globo sonda sin remite, un misil a los sentidos, esos que siempre te engañan, que te ciegan, que hace de un tronco podrido el pedestal de un héroe, que creas que has encontrado la felicidad por simpatía, cuando es la felicidad la que en realidad te encuentra, te disfruta y te saja a su conveniencia y luego, levemente, como si no fuera con ella, te desnuda y te olvida, o te ofrenda caricias, o te apuñala con risas y luego lloras, abandonado a su sombra, diciéndole adiós con la cara compungida y el tiempo atrapado de nuevo en un saco eterno y pesado que cargas con tristeza , y todo se hace longevo y nada se termina o acaba, salvo nuestra esperanza.
a veces todo es tan sencillo como quitarse el reloj de la muñeca, enjuagarse el llanto, levantarse temprano, tomar un café con el alba y observar desde la ventana del bar como la gente corre más que la prisa, atisbar que somos hormiguitas en un hormiguero hormigonado que pisan las flores, respiran humo y tienden a vivir en un mundo que no conocen, ni respetan, ni estudian, ni contemplan ni admiran, ni falta que les hace.
a veces la pena con penas se quita, como si fueran dulces moras, y todo lo que ayer era eterno y pesado hoy solo es etéreo y volátil, y se guardan las lágrimas en el bolsillo de la melancolía y sale de nuevo el sol y nos ilumina aquella mirada oscura y sedienta, y nos engranda el alma y el corazón bombea notas musicales; y el tango pasa a ser balada y la balada besos y los besos amor y compromiso. y entonces- solo entonces, justo antes de cambiar el reloj por un cartucho de golosinas- miras hacia el cielo y compruebas como el nubarrón se aleja hacia el este, y pobre desgraciado al que le coja sin paraguas.
a veces el tiempo corre demasiado lento, como un vals mal entendido, como una broma macabra, como un reloj entre prisas, y nunca se vislumbra el horizonte, porque no alcanzas la voluntad de erguir la cabeza y buscar una mirada que consuele, que soporte el dolor o el gasto, que amortigüe la pena por lo pasado o sufrido, que haga compañía; entonces nos sentimos solos, oscuros, malditos, y no pensamos que la verdadera respuesta a nuestros males no solo dependen de nosotros, sino del todo que nos encumbra y nos guarda y nos mece. la vida es un colchón de espuma, una cadena dorada, desasosiego en garabatos, y te ancla o te despide apenas te despistes; un globo sonda sin remite, un misil a los sentidos, esos que siempre te engañan, que te ciegan, que hace de un tronco podrido el pedestal de un héroe, que creas que has encontrado la felicidad por simpatía, cuando es la felicidad la que en realidad te encuentra, te disfruta y te saja a su conveniencia y luego, levemente, como si no fuera con ella, te desnuda y te olvida, o te ofrenda caricias, o te apuñala con risas y luego lloras, abandonado a su sombra, diciéndole adiós con la cara compungida y el tiempo atrapado de nuevo en un saco eterno y pesado que cargas con tristeza , y todo se hace longevo y nada se termina o acaba, salvo nuestra esperanza.
a veces todo es tan sencillo como quitarse el reloj de la muñeca, enjuagarse el llanto, levantarse temprano, tomar un café con el alba y observar desde la ventana del bar como la gente corre más que la prisa, atisbar que somos hormiguitas en un hormiguero hormigonado que pisan las flores, respiran humo y tienden a vivir en un mundo que no conocen, ni respetan, ni estudian, ni contemplan ni admiran, ni falta que les hace.
a veces la pena con penas se quita, como si fueran dulces moras, y todo lo que ayer era eterno y pesado hoy solo es etéreo y volátil, y se guardan las lágrimas en el bolsillo de la melancolía y sale de nuevo el sol y nos ilumina aquella mirada oscura y sedienta, y nos engranda el alma y el corazón bombea notas musicales; y el tango pasa a ser balada y la balada besos y los besos amor y compromiso. y entonces- solo entonces, justo antes de cambiar el reloj por un cartucho de golosinas- miras hacia el cielo y compruebas como el nubarrón se aleja hacia el este, y pobre desgraciado al que le coja sin paraguas.
de la crítica
a veces tendemos a confundirnos por el mero hecho de no saber lo que leemos, o no pararnos a pensar lo leido, o no leer lo pensado o no acertar a decir lo que se quiere y no se puede, por falta de filamentos neuronales, por poco patrimonio léxico o por simple desgana informativa.
no será este humilde servidor quien vaya a descubrir la crítica, oceanos de tinta se han escrito para alabarla y otros tantos para sumirlas en las más bajas cotas de la miseria. acierto a decir- o a pensar, o a decir pensando lo que pienso mientras pienso bien lo que voy a decir- que la mayoría de los críticos no son solo más que personas que no pueden subirse en cierto pedestal y se dedican a apedrear al que lo intenta, independientemente de su suerte, sus ganas, sus logros o sus escaleras.
uno piensa que para criticar algo, primero debería madurarlo, masticarlo, saborearlo, pulirlo y abrillantarlo lo suficiente como para que cuando escriba, sea tan dueño de sus palabras como las que crítica, que sea observador y consecuente con la persona que las crea, o destapa, o simplemente enseña porque ya estaban antes creadas; a veces es mejor no decir nada, hacerte bandera del silencio cuando nada es positivo y no tienes como hacer crítica sin sangre- si no puedes decir algo agradable, simplemente cállate- otras veces, se ayuda con la crítica a ayudar a mejorar al diletante, al novel que comienza a andar sin apenas agarrarse y que lo último que necesita es un empujón sin calzo, una puñalada trapera, una bofetada en dolby.
en el caso que me acontece, se me presenta y a la vez represento, solo conmino a no opinar una opinión, porque no son opinables, ni divergentes, ni mesurables ni criticables, en la mayoría de los casos ni siquiera son artículos conscientes o predispuestos, solo acaso un sorbo de tiempo que bebo ajeno a esta tara de vida que represento en mi nombre y firma, una mancha en un blanco, un par de cigarros que se cuecen en un cenicero azul y redondo que me acompaña desde el principio mientras disfruto de la musicalidad del silencio de la noche, de la añeja bombilla que me dora el rostro y me da el único calor que necesito en estos momentos que dejo de ser algo común y predispongo al vacío emocional que plasmo como puedo, sin necesidad de escuelas ni ripios, ni varas medibles ni jeringonzas literarias o gramaticales; un pensamiento que ahora escribo no se opina, ni se critica, ni se alaba ni se premia, porque no busco aprobación o desempeño sobre él, acaso solo lo comparto en solidaridad con aquellos que no solo no piensan igual o parecido, sino que posiblemente están por encima de mis letras, mis escritos, mis artículos e incluso por encima de mi propia moralidad o amplitud de alma.
uno no escribe por palmas o saludos o bravatas, no es precisamente este el lugar adecuado para conseguirlo, ni es mi fín ni mi meta, y pruebo lo dicho con mis disculpas hacia toño por no poder hacerme fuerte y conseguir enviarle cuatro poemas y un funeral para su columna en Almería, y creo que nunca he sacado pecho, ni he insertado mis logros en las frentes de los que me observan ni me vanaglorio de mis virtudes ni mucho menos olvido mis pecados, mis vacilaciones, mis miedos. eso no quita que mi propia defensa sean mis palabras, o los actos que me representan- que son los que realmente si que pueden ser criticados- y que muestre mi lado menos humano y más dañino si con eso consigo dejar de ser molestado, o quizás mejor simplemente vuelvo al silencio y todo se olvida y aquí no ha pasado nada, y escribo entonces en un servilleta de un restaurante que luego me sirve para limpiarme el alma, y el acto de compartir ser convierte en algo pasajero y efímero porque en nada me hace falta mostrar lo que convenientemente la vida te enseña a callar y esconder por miedo a la mofa, al destierro, a la crítica que tanto señala sin apenas levantar la mano, sin saber donde señalar porque es poco el que critica sin hacerse de valor y mostrar el resultado de su crítica, o el pensamiento que le lleva a ese punto exacto de la misma, o simplemente suelta una bofetada de aire porque piensa que esas pocas palabras, enredadas, casi carentes de locuacidad o, perdónenme la puya, inteligencia demuestra que el crítico que se ejercita de esa forma demuestra que esa critica es cero, nada, solar vacío que no tiene puerta ni ventana, que no tiene cuerpo ni base ni sustancia.
uno no le debe nada a nadie, para bien o para mal mi único logro es mi nombre, mi persona, mi esencia que ahora vierto sobre estas palabras y comparto con amigos, enemigos, poetas, lectores y desconocidos que nunca sabrán quien se esconde tras un seudónimo que nada pesa y que tanto me agrada y representa; uno aspira a este pedazo de terreno que bien es cierto que tomó sin pedir prestado ni dar fianza, sin ánimos de nada más que aportar un granito de arena en la ardua tarea que otros ya hacen por magnificar lo que ya de por sí es magnífico. uno no quiere ni flores ni gaitas, ni abrazos ni besos ni adulaciones ni coñas marineras, ni busca ensanche ni nombre ni responsabilidad fraudulenta ni carisma ni excelencia, ni fama, ni gloria.
a veces tendemos a no saber expresar lo que en realidad deseamos decir, o no tenemos esa cualidad o simplemente nos da miedo decir lo que pensamos, cuando una crítica simple y llana solo demuestra lo que es uno, o lo que quiere ser y no puede, o peor, cuando critica algo que realmente le agrada y pone peros para tratar de desmitificar algo que simplemente puede ser agradable, o sincero, o simplemente pasable a resultas de hacer entender que con la crítica solo demuestra lo que le queda por aprender a criticar, a saber estar, a demostrar que si se critica algo por sus motivos o sus cualidades o sus características, hay que demostrar con hechos el porqué de la crítica, en que se basa la misma y que teoria o teorema hace que ésta sea posible. todo lo que no cumpla esa base primordial solo significará incongruencia, odio, envidia o incultura, remediada claramente por cortázar en una mítica frase de un mítico cuento:
rajá, perro.
no será este humilde servidor quien vaya a descubrir la crítica, oceanos de tinta se han escrito para alabarla y otros tantos para sumirlas en las más bajas cotas de la miseria. acierto a decir- o a pensar, o a decir pensando lo que pienso mientras pienso bien lo que voy a decir- que la mayoría de los críticos no son solo más que personas que no pueden subirse en cierto pedestal y se dedican a apedrear al que lo intenta, independientemente de su suerte, sus ganas, sus logros o sus escaleras.
uno piensa que para criticar algo, primero debería madurarlo, masticarlo, saborearlo, pulirlo y abrillantarlo lo suficiente como para que cuando escriba, sea tan dueño de sus palabras como las que crítica, que sea observador y consecuente con la persona que las crea, o destapa, o simplemente enseña porque ya estaban antes creadas; a veces es mejor no decir nada, hacerte bandera del silencio cuando nada es positivo y no tienes como hacer crítica sin sangre- si no puedes decir algo agradable, simplemente cállate- otras veces, se ayuda con la crítica a ayudar a mejorar al diletante, al novel que comienza a andar sin apenas agarrarse y que lo último que necesita es un empujón sin calzo, una puñalada trapera, una bofetada en dolby.
en el caso que me acontece, se me presenta y a la vez represento, solo conmino a no opinar una opinión, porque no son opinables, ni divergentes, ni mesurables ni criticables, en la mayoría de los casos ni siquiera son artículos conscientes o predispuestos, solo acaso un sorbo de tiempo que bebo ajeno a esta tara de vida que represento en mi nombre y firma, una mancha en un blanco, un par de cigarros que se cuecen en un cenicero azul y redondo que me acompaña desde el principio mientras disfruto de la musicalidad del silencio de la noche, de la añeja bombilla que me dora el rostro y me da el único calor que necesito en estos momentos que dejo de ser algo común y predispongo al vacío emocional que plasmo como puedo, sin necesidad de escuelas ni ripios, ni varas medibles ni jeringonzas literarias o gramaticales; un pensamiento que ahora escribo no se opina, ni se critica, ni se alaba ni se premia, porque no busco aprobación o desempeño sobre él, acaso solo lo comparto en solidaridad con aquellos que no solo no piensan igual o parecido, sino que posiblemente están por encima de mis letras, mis escritos, mis artículos e incluso por encima de mi propia moralidad o amplitud de alma.
uno no escribe por palmas o saludos o bravatas, no es precisamente este el lugar adecuado para conseguirlo, ni es mi fín ni mi meta, y pruebo lo dicho con mis disculpas hacia toño por no poder hacerme fuerte y conseguir enviarle cuatro poemas y un funeral para su columna en Almería, y creo que nunca he sacado pecho, ni he insertado mis logros en las frentes de los que me observan ni me vanaglorio de mis virtudes ni mucho menos olvido mis pecados, mis vacilaciones, mis miedos. eso no quita que mi propia defensa sean mis palabras, o los actos que me representan- que son los que realmente si que pueden ser criticados- y que muestre mi lado menos humano y más dañino si con eso consigo dejar de ser molestado, o quizás mejor simplemente vuelvo al silencio y todo se olvida y aquí no ha pasado nada, y escribo entonces en un servilleta de un restaurante que luego me sirve para limpiarme el alma, y el acto de compartir ser convierte en algo pasajero y efímero porque en nada me hace falta mostrar lo que convenientemente la vida te enseña a callar y esconder por miedo a la mofa, al destierro, a la crítica que tanto señala sin apenas levantar la mano, sin saber donde señalar porque es poco el que critica sin hacerse de valor y mostrar el resultado de su crítica, o el pensamiento que le lleva a ese punto exacto de la misma, o simplemente suelta una bofetada de aire porque piensa que esas pocas palabras, enredadas, casi carentes de locuacidad o, perdónenme la puya, inteligencia demuestra que el crítico que se ejercita de esa forma demuestra que esa critica es cero, nada, solar vacío que no tiene puerta ni ventana, que no tiene cuerpo ni base ni sustancia.
uno no le debe nada a nadie, para bien o para mal mi único logro es mi nombre, mi persona, mi esencia que ahora vierto sobre estas palabras y comparto con amigos, enemigos, poetas, lectores y desconocidos que nunca sabrán quien se esconde tras un seudónimo que nada pesa y que tanto me agrada y representa; uno aspira a este pedazo de terreno que bien es cierto que tomó sin pedir prestado ni dar fianza, sin ánimos de nada más que aportar un granito de arena en la ardua tarea que otros ya hacen por magnificar lo que ya de por sí es magnífico. uno no quiere ni flores ni gaitas, ni abrazos ni besos ni adulaciones ni coñas marineras, ni busca ensanche ni nombre ni responsabilidad fraudulenta ni carisma ni excelencia, ni fama, ni gloria.
a veces tendemos a no saber expresar lo que en realidad deseamos decir, o no tenemos esa cualidad o simplemente nos da miedo decir lo que pensamos, cuando una crítica simple y llana solo demuestra lo que es uno, o lo que quiere ser y no puede, o peor, cuando critica algo que realmente le agrada y pone peros para tratar de desmitificar algo que simplemente puede ser agradable, o sincero, o simplemente pasable a resultas de hacer entender que con la crítica solo demuestra lo que le queda por aprender a criticar, a saber estar, a demostrar que si se critica algo por sus motivos o sus cualidades o sus características, hay que demostrar con hechos el porqué de la crítica, en que se basa la misma y que teoria o teorema hace que ésta sea posible. todo lo que no cumpla esa base primordial solo significará incongruencia, odio, envidia o incultura, remediada claramente por cortázar en una mítica frase de un mítico cuento:
rajá, perro.
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